¿CÓMO DESCUBRIR EL SENTIDO DE LA VIDA? – Iolanda López Iglesias – 07/06/2016

¿CÓMO DESCUBRIR EL SENTIDO DE LA VIDA? – Iolanda López Iglesias – 07/06/2016

¿Es el sentido de la vida el verdadero sentido común?

 

Vaya preguntita de buena mañana, lo sé. Pero bah, anímate a reflexionarla. Todos en algún momento hemos hecho tabla rasa para poder analizar lo que estamos haciendo. Ya no sólo en nuestras familias o trabajos, sino con la vida en sí. La del minutero. La que descascarilla poco a poco el oxígeno que consumimos y que ya no vuelve. O al menos, todos deberíamos hacerlo…

Reflexionar en dónde estamos es un paso bastante amable para definir hacia dónde nos lleva el viento que nos sopla. También para elegir si queremos que sea ese viento y no otro el que nos hinche las velas y las ganas.

Las energías de algo nuevo están ahí, coleando a tu lado. Pero vibran tan deprisa que o las pillas al vuelo o se te escapan. Por eso es importante lo sutil. Lo que no se mide ni importa no hacerlo. Lo que es… pues porque es. Lo que te invita a vivir la noche de juerga más larga y sin resaca.

No te creas, que a mi me costó entender el galimatías de coger lo que no tiene materia y llevarlo a tu terreno. Hay que tomarse su tiempo… Pero llega un momento en que todo sucede a la vez. Y ese momento te cambia la vida (qué frase más de Hollywood me ha quedado), porque es el único que asegura que, por fin, has sentido lo que necesitabas sentir… Entonces es cuando volamos.

El sentido de la vida, quizás muy a grandes rasgos es eso. Y las pinceladas para encontrarlo las tienes aquí mismo, en las palabras de Iolanda.

Vota, siente, elige y decide. =)

 

 

¡Gracias por esta gran iniciativa! No sé si me elegirán el texto, pero es lo que menos importa… ¡porque habré colaborado en dar opción a que otro mundo es posible! ¡Y porque lo siento en mi mente y mi alma!

¡Por un futuro mejor para los más peques!

Psicopedagoga, maestra, logopeda y coach

 

 

¿CÓMO descubrir el SENTIDO de la vida?

 

Esta semana reflexionaba sobre el sentido de la vida. Hay personas que pasan toda la vida buscándolo, otras no se lo plantean jamás. Para mí el sentido de la vida es conectar correctamente con nuestros talentos e inclinaciones personales. La mayoría de adultos no lo hacemos, no somos capaces de conectar con nuestro “elemento”. ¿Y cuál es mi “elemento”? Cuando nos apasiona lo que hacemos y tenemos la preparación adecuada para hacerlo estamos en nuestro elemento, encontramos nuestro talento. Quizás ahora mismo estarás pensando que tú no tienes ningún talento, pero no es verdad. Todo el mundo tiene uno pero hay que descubrirlo. Tener talento no es ser el mejor haciendo una cosa es hacer el máximo para conseguir la felicidad. El elemento se convierte en algo importante en tu vida. La vida es una cosa orgánica y creativa, puedes crear tu propia vida diariamente pero hay que creerlo realmente. Ah y ahora pensarás que ya eres mayor para hacerlo, pero te equivocas, ¡no hay una edad para hacerlo, nunca es tarde!

El otro día escuchaba una historia de una persona que llevaba 40 años queriéndose ir a vivir a la montaña, aún no lo había hecho, ¿Por qué? Porqué no se había atrevido. ¿Cuántas cosas queremos hacer, sabemos hacer o nos apasionan  y no hacemos? ¿Es esto vivir a medias, es vivir con sentido?

Toca rebuscar, parar y pensar si realmente nuestras vidas tienen sentido…y si no es así, quizás es que no estamos viviendo. Sólo pensarlo me aterra ¿estoy desarrollando mi elemento?

Dicen los expertos que las segundas oportunidades no son buenas y ahora más que nunca creo en ellas, con fuerza y entusiasmo ¿Y si hacemos que esa segunda oportunidad ofrezca sentido a eso que dicen habitar en nuestro planeta? Yo por lo menos lo voy a intentar.

El crecimiento es un proceso de prueba y error: es una experimentación. Los experimentos fallidos forman parte del proceso en igual medida que el experimento que funciona bien. No hay nada en la vida que no contenga sus lecciones. Si estás vivo, siempre tendrás algo para aprender….Pues sigamos…

¿Qué sentido tiene lo que hacemos? ¿Cómo debemos obrar para descubrir el sentido profundo de nuestra vida? ¿qué actitudes tomar para acercarnos a ella? Pienso que 4 sencillos pasos pueden acercarnos a hacerlo

  1. VALORES: Ten claro cuáles son tus valores, aquellos que sustentan tu persona. Los valores no cambian en el tiempo lo que cambia es nuestra percepción sobre ellos.

  1. MOTIVACIÓN: La motivación intríseca, la que nos permite dar un paso más se aleja a ir más allá nos descubre que estamos por encima de las cosas materiales, que las podemos manipular y modificar…pero nosotros no debemos ser un ser perecedero ni cambiante.

  1. NECESIDADES HUMANAS: Nútrete y ten cubiertas las tres necesidades básicas del ser humano: seguridad, dignidad y amor (amor propio y amor por el prójimo).

  1. ANÁLISIS: Ten capacidad de análisis para saber distinguir entre lo importante de lo trivial, de lo permanente sobre lo transitorio

Todo esto nos ayudará a determinar a establecer qué tipo de persona queremos hacer y qué tipo de persona queremos llegar a ser.

 

IMG_2400

 

 

 

 

 

[NOTA: ©Si eres el autor de esta imagen y quieres que la descuelgue, contacta conmigo].

 

HIJO, CORRAMOS EL RIESGO – Sonia López – 30/05/2016

HIJO, CORRAMOS EL RIESGO – Sonia López – 30/05/2016

¿Qué sería del mundo sin valientes?

Sin personas dispuestas a todo, a todos e ir a por todas.

Porque la ilusión nos alcanza muchas veces, pero sólo en algunas estamos lo suficientemente seguros como para agarrarla fuerte de la cintura y marcarnos un lento con ella…

¿Qué sería del mundo sin curiosidad?

Sin chispa, sin motores de arranque, sin cabezotas dando la lata e insistiendo en que sí se puede cuando a todos les da por frenarles las ganas.

Porque todo aquello que se imagina, de algún modo ya está creado. Y desde cuando creamos hasta el momento en que puede ser mostrado, se da como margen una medida que no tiene nada que ver con el tiempo. Sino con la fuerza bruta de pasión que cada uno dispone por ponerse manos a la obra.

 

Quizás, una de las obras más grandes sea la de meterse de cabeza en la aventura de ser padre o madre. Sonia lo hizo. Y entre sus responsabilidades, una de las más importantes es hacer que su hijo esté dispuesto a ser quien es. Y a que tenga en la cabeza la certeza de que cada uno de nosotros es ENORME en su particular grandeza.

 

Leedla y votad. Y, ya puestos, sed valientes. Aunque sólo sea un rato…

 

¡Mi nombre es Sonia López y me encantaría poder pasar a formar parte de tu equipo! Soy maratoniana y mi dorsal de #unoentrecienmil siempre me acompaña.

Hace 10 años descubrí cual era el mejor oficio del mundo, aquel que me hace inmensamente feliz. El que me colmo de felicidad y en ocasiones me desespera. Aquel que me hace desaprender a diario y me ayuda a mejorar. Aquel que con un simple “te quiero mamá” hace que pueda tocar los dedos con las puntas de las manos. Aquel en el que invierto todas mis energías a enseñar a mis pequeños a tentar al futuro, a querer que se pueda, a no tener miedo a fallar.

Un fuerte abrazo

 

 

HIJO, CORRAMOS EL RIESGO

 

– Mamá, no se si debería hacerlo.

– Si no lo pruebas jamás sabrás si hubiese merecido la pena arriesgarse.

– ¿Tú que harías mamá?

– Sin duda, intentarlo.

– ¿Y si no me sale bien?

– Todas las decisiones que tomes conllevarán un riesgo. Para ser feliz deberás aprender a lidiar y superar todos tus miedos.

– ¿Y cómo sabré si debo o no lanzarme?

– Sólo debes asegurarte que, lo que decidas hacer, te hará feliz. Cuando sientas que eres capaz de aventurarte, de acercarte al acantilado sin miedo a caer, que lo imposible se pueda lograr, estarás preparado para empezar a trabajar por aquello que realmente desees.

Tendemos a intentar controlarlo todo, el ritmo desaforado en el que vivimos da poca opción a crear, probar, experimentar o retroceder. Todo está reglado, programado y, en muchas ocasiones, concedemos poca disyuntiva a la espontaneidad. No hay tiempo para salir del camino marcado, para dar opciones de elegir. Educamos a nuestros hijos a ser comedidos, a hacer lo correcto, a seguir las normas sin titubear, a saludar y dar las gracias. Convertimos la incertidumbre y lo desconocido en un engorroso compañero de viaje, lo que no controlamos nos abruma.

Añoro de mi infancia es el cosquilleo que me producía el no saber que pasaría. La sorpresa, lo extraño, lo inesperado, se convertía en un momento fascinante. Por esta razón, intento recuperar esa magia que tanto me hacía feliz y educar a mis hijos en la valentía, animándoles romper con los formulismos, a morder la vida sin necesitar siempre una red. Ojalá nunca permitan que nadie les diga en lo que deben soñar, que corran el riesgo a diario de ensayar distintos caminos, que sean capaces de decir lo que sienten para no perder lo que deseen. Que recuerden siempre que podrán arrebatarles todo menos la capacidad de elegir, su actitud personal ante las circunstancias, la fe en su propio futuro, la confianza ciega en su trabajo. Hijos tentad al futuro, querer que se pueda, sed humildes, no tengáis miedo a fallar. Sed osados, trabajad por de todo aquello que os haga dichosos porque el hacer es la mejor manera de decir. Morded la vida con uñas y dientes, reinventaros las veces que sea necesario, comprometeros con vuestros deseos, no dejéis pasar nunca ningún tren.

 

Porque el mundo lo cambian únicamente los que están dispuestos a ir paso tras paso sin mirar atrás, sin condicionarse por lo que dirán, que trabajan con entusiasmo desmedido, los que no fabrican excusas y sueltan todo aquello que se convierte en un lastre. Convertiros en estudiantes de por vida, hambrientos por aprender, por disfrutar de cada nuevo rincón descubierto, por hacer que las cosas sucedan.

No cultivéis la queja, elaborad soluciones, razones para querer seguir. Vivid sin pedir permiso, con agallas, devorando cada amanecer. Volad sin límites, sin prejuicios ni reproches, aceptando la imperfección, aprendiendo del error..

Recordad siempre que vuestro momento es el ahora, que si nunca os arriesgáis  a cruzar el río nunca sabréis que esconderá la otra orilla. Si vais a caer, que sea en la tentación por vivir.

_MG_6034_2

 

 

 

 

 

 

 

[Imagen portada: http://2.bp.blogspot.com/-R2dYqLtvJ6U/Urn_xWqXPPI/AAAAAAAAEJ8/Km0gPJntxtM/s1600/tumblr_mnoberHOek1stfyo8o1_1280.jpg]

DE NUEVO DATE UNA OPORTUNIDAD SIEMPRE – Amparo Montero – 19/01/2016

DE NUEVO DATE UNA OPORTUNIDAD SIEMPRE – Amparo Montero – 19/01/2016

Cuánto hay en lo que no se ve. Cuánto existe en lo que no se palpa. Cuánto se cuela en los espacios que parecen en blanco.

Me refiero… cuánto se aprende en lo que damos por hecho y en nuestro día a día. Porque cuando, de repente, nos toca hacer el salto del ángel sin mucho para pensarlo, hay una especie de “mata-hari” que sale por entre los surcos y se apodera de nuestro relieve. Y ahí nos vemos, en frente del abismo, sin pánico, sin terror… sólo con un respeto inusual por lo que parece que llega. Sin presentaciones formales. A puerta fría… Pero con toda la energía necesaria para saber que mientras saltamos, las ideas vendrán solas y con ellas podremos amortiguar la caída.

Siempre, siempre, la corazonada es la respuesta.

Siempre, siempre, hay que volver a empezar. 

Y si no, que se lo digan a Amparo. Con esa luz de esperanza, va el texto de hoy directo a tus ojos. Lee, salta. Vota. 😉

 

 

Hola Rocío.

Soy Amparo, te he conocido a través del face de Merce, y me parece una iniciativa preciosa.
Soy una escritora desde pequeña innata, no soy nata, conste, me gusta “plasmar” y necesito comunicar, nada más; pero lo que lleva Merce y conlleva, como es este caso que llega hasta mi face tu publicación, merece “atreverse a más”,así que te mando mi escrito.
Espero que os guste.
Mucha suerte.

DE NUEVO DATE UNA OPORTUNIDAD, SIEMPRE.

Te toca a ti. Ahora empiezas tú.

Levanta de esa cama redonda que hiciste con tu vida de giros de ida y vuelta,  sin querer salir. Ahora eres tú. Tan solo, como el único vivo. Como el único que necesita encontrar qué se perdió, dónde tuvo tu piedra lugar para anclarte en el tiempo cuando las horas pasan y el tiempo solo está ahí, esperándote, como a uno más. Ese tiempo que se llena de historias, nuevas y anteriores, ganadas y perdidas, para seguir andando.

Deshaz  tu cama redonda,  aunque te llene de deseos insatisfechos. Mira lo real de tu cuento y hazlo verdad.  Llénalo de colores e ilusiones, de mimos, de abrazos, de belleza… y solamente, disfruta.

Y si piensas que algún día querrás o podrás volver a tu aposento de sueños, sabrás entonces que tú también soñaste despierto, envuelto sin sábanas, solo con tu vela de viento. Que tú puedes ser feliz tanto de risas como lamentos.

 

De nuevo date una oportunidad siempre.

 

Amparo Montero Perdones

“Prefiero ser a venderme”…pero sé que es por escuchar a J.M.Serrat

 

 

COMO EL TORRENTE SANGUÍNEO – Samuel Merino – 15/01/2016

COMO EL TORRENTE SANGUÍNEO – Samuel Merino – 15/01/2016

Una enfermedad, condiciona. Sobre todo esas que se las ingenian para quedarse un tiempo (a veces mucho, a veces siempre) en el carné de identidad. Esas enfermedades nos ponen como deberes el que tengamos que inventarnos un modo, el que sea, de no caer en la trampa sucia de la falta de fe.

Porque la fe mueve no sólo montañas; también a personas que buscan las heridas para poder poner sus tiritas de amor. Seguramente la comprensión, la empatía y el espíritu de lucha pueden más que las garantías de unos fármacos. Porque estos mitigan el dolor de los cuerpos, pero aquellos alivian el peso moral que lleva de serie muchas noches en vela… Una enfermedad condiciona, pero nos empuja a la necesidad de aprender a vivir con los ojos llenos de todo lo que se pueda embestir con la mirada. 

Los hospitales se llenan cada día de historias. Historias anónimas que nunca salen a la luz, que se quedan entre sus muros. Cada planta, cada paciente, cada familia, es una oportunidad de mostrar el apetecible cosmos del que se inundan los pasillos de aquellas salas… Nunca vi más amor en un lugar que los años en los que el cáncer de mi padre o mis horas de quirófano nos hicieron pasar por allí. La segunda casa de muchos no tiene vistas al mar ni a la montaña: huelen a medicina y a comidas sin sal. Y en aquellas casas de obligado paso, por norma, de algún modo, hacemos crecer la familia. La que nos llega en las salas de espera y en las líneas que van uniendo las vidas y lazos de unas personas con otras.

Hay un torrente de amor que Samuel conoce de sobra. Y hoy puedes hacerlo tuyo. Ama cada gota. Vota si lo deseas después…

 

Me llamo Samuel y soy de Galicia, concretamente de un pueblo muy cercano a Vigo que lleva por nombre un monosílabo: MOS. 🙂 No se me da muy bien esto de venderme, pero os explico por qué me encantaría que incluyeseis mi pequeña aportación en vuestra obra.

Más allá de motivos de carácter personal como alimentar el ego (que no es lo que me mueve) o ver mi obra publicada en algún lugar (que tampoco me motiva ya que escribo por corazón y no por profesión), os envío este texto porque la causa lleva nombre de enfermedad.

Padezco una enfermedad que hace un año me diagnosticaron ya como crónica por el fracaso ante muchos intentos de recuperarme. Sufro de Anorexia Nerviosa desde que tengo 21 años (acabo de cumplir 33). Sé que no es comparable, ni mucho menos. Pero al mismo tiempo creo firmemente en que con las enfermedades pasa como con las personas: se las juzga sin conocerlas. Y como se haga un mal juicio de entrada no se le da una oportunidad. Yo llevo tiempo intentando convencerme de que puedo vivir con esto. Que es crónico pero no incurable.

En el caso de la leucemia, algo parecido -por favor, no se me mal interprete-. Lo que quiero decir es que es muy necesario disponer de todos los medios posibles para conocer las enfermedades: desde las llamadas raras, o las que no son raras pero en las que se ha avanzado poco por falta de medios.

Por suerte, mucha suerte (casi diría fortuna) no tengo en la familia ni entre las personas  que quiero y me quieren a nadie con Leucemia. Pero la enfermedad en otras variantes se ha cebado con mi familia, y con la enfermedad a veces llega la incomprensión (además del desconocimiento, la impotencia, la sensación de soledad…).

Sin más, yo aporto mi grano de arena (muy pequeñito y con toda la modestia) porque este texto es UN CANTO AL NO CLAUDICAR. Todos lloramos, pero debe llegar un momento en que decidamos dejar de llorar, ni ESE segundo más.

Un fuerte abrazo.

 

 

COMO EL TORRENTE SANGUÍNEO

 

Los hay que lloran a mares. Los hay que lloran a torrentes, como el sanguíneo, hay quien llora siguiendo las instrucciones de Cortázar, “dejando de lado los motivos”, y lo hacen tal y como él lo dice en sus “Instrucciones… Sin que el llanto “insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza”. En mi caso, es el río la medida de todos los llantos. El mar es escandaloso, bravo y bruto -aunque sepa mantenerse en calma si así lo quiere-. Tiene esa capacidad. El río, por la contra, es de un fluir constante, unas veces rápido, lento otras …

Observando un río, cayó en la cuenta Heráclito de que todo fluía, de que nada permanecía.

Pudo haber visto este señor cómo es mi llanto para darse cuenta de que todo fluye.

Pudo haberse parado ante mi rostro y pensar lo mismo porque yo tengo un río como medida de todos los llantos.

Tal vez le confundiese, por momentos, la sequedad de mis ojos, pero se habría dado cuenta al segundo, – porque todo fluye, y más, el tiempo – de que en seguida las cataratas volverían a dejarse caer libremente. Que lo que creía una detención del flujo y una caída de su teoría era, solamente, que cuerpo adentro, andaba mi 70% de agua, envuelto en un remolino, intentando rescatarte del acantilado de mis pestañas inferiores, porque me niego a llorarte ni un segundo más.

 

Samuel Merino (Hace 25 semanas)

IMG_0051

LA LUNA Y EL MAR – Javier García 29/10/2015

LA LUNA Y EL MAR – Javier García 29/10/2015

Javi ha llegado al proyecto creo que con la idea de que todos recordemos aquellos viejos cuentos que quizás teníamos la suerte de que nos facilitaran lo de cerrar los ojos cada noche. Esos que nos dejaban con la idea clara en la cabeza de mejorar esto… o aquello… o lo de más allá al día siguiente. De meternos el gusanillo de investigar algo nuevo o meter la zarpa en cualquier miedo para vencerlo de una vez. Desde luego, éste será uno de esos cuentos que yo sí leeré a mis retoños. Una y otra vez. ¡Suerte Javi! Ahora él es vuestro. =)

 

 

Se supone que tengo que venderme para que mi texto sea elegido. Pero la verdad es que soy mal vendedor, y más de mis textos. Sólo puedo decir que me encanta escribir y que lo hago desde siempre. El texto que os envío es una especie de cuento. Alguien me dijo que le gustaba tanto que pensaba contárselo a sus hijos antes de ir a dormir. Lo importante es que, además de ser para niños, creo que también los adultos pueden descubrir algún mensaje positivo en esta historia. Aunque eso dependerá de cada lector, com siempre.
En cualquier caso, es un placer participar. Se agradece mucho que deis voz a los escritores aficionados, que somos muchos, y permitirnos tener la ilusión de que alguno de nuestros textos pueda llegar a ver la luz de esta manera.
Además, los beneficios serán para una buena causa. ¿Qué más se puede pedir?
Así que, ¡muchas gracias!
LA LUNA Y EL MAR

Cuenta la leyenda que, al principio de los tiempos, la Luna tenía miedo a la oscuridad. No soportaba estar en tinieblas y no conseguía superar su temor. Peleaba con el Sol para que le dejara quedarse a su lado durante el día y descansar junto a él cada noche. Pero el Sol, poderoso y brillante, no quería compartir su cielo con ella. Con sus primeros rayos de cada día la apartaba de él y a la Luna no le quedaba más remedio que desaparecer.

Una noche la Luna buscó refugio en el Mar. Quería esconderse en algún sitio donde sentirse segura y encontró un hueco detrás del horizonte, a salvo de la oscuridad. Allí permaneció llorando, lamentándose de su miedo y negándose a salir de su escondite.

El Mar, al encontrarse con la Luna en tal estado y haciendo gala de la inmensidad de su paciencia, se dirigió a ella con toda la calma de la que era capaz.

– ¿Por qué lloras, Luna? – le preguntó.

– Me da miedo la oscuridad. – respondió la Luna entre sollozos.

– ¿Y por qué te da miedo la oscuridad? – siguió preguntando el Mar.

– Pues… Porque no se ve nada, no sé qué hay alrededor… ¿Y si hay alguien que me quiera hacer daño? ¿Y si me pierdo? ¿Y si no sé a dónde tengo que ir? – replicó la Luna casi sin poder parar de llorar.

– Entiendo… – la calmó el Mar. – Por favor, acompáñame. Quiero mostrarte algo.

 

La Luna dudó un momento si salir de detrás del horizonte. Seguía sintiendo miedo, pero el Mar conseguía transmitirle calma y, además, iría acompañada. Finalmente aceptó salir, muy poco a poco, muy despacio, hasta quedar a muy poca distancia por encima del horizonte, casi sin separarse del Mar.

Cuando estuvo allí, el Mar le dijo en voz baja:

– No mires hacia arriba. Fíjate en tu reflejo en mí, mira cómo brillas…

 

La Luna hizo caso al Mar y pudo ver como su luz se extendía sobre el Mar con un espectacular color plateado. El Mar tenía una luz como nunca había visto. Sin poder dejar de sorprenderse, escucho al Mar decirle:

– Mira ahora hacia esos árboles de la orilla.

 

Al mirar hacia donde le indicaba el Mar se maravilló aún más. Los colores verdes, marrones, amarillos, rojos… Todos brillaban de una forma especial, resplandecían serenamente con toques sutiles que transmitían paz.

 

– Ahora puedes mirar hacia arriba y ver quién te espera.- le susurró lentamente el Mar.

 

La Luna alzó la vista y contempló el mayor manto de estrellas que nunca pudo imaginar. Brillaban, tililaban, bailaban entre ellas, jugaban y retozaban sin parar alrededor de la propia Luna como en una fiesta sin fin.

 

Sin saber qué decir, la Luna miró al Mar. El Mar, aún más en calma, le dijo:

 

– Todo lo que ves, es gracias a tu luz. Tú eres la que ilumina la noche, tú eres la que haces desaparecer la oscuridad de los demás. Por favor, no nos prives de tu presencia cada noche.

 

Así fue como la Luna perdió su miedo y decidió pasarse las noches iluminando tanto cómo le fuera posible. Y, en agradecimiento eterno al Mar, decidió reservarle cada noche su mejor luz, para regalársela y reflejarse en él como en ningún otro lugar.

 

noche mar
 
HISTORIA DEL APRENDIZ Y EL MIEDO – Alex Escudero 24/10/2015

¿Pensabas que por ser sábado el proyecto de nuestro libro descansaba? Ni mucho menos… Nos pueden más las ganas de seguir publicando las letras que asoman al correo de unbuenisimodia@gmail.com que otra cosa. Por eso, vamos a quedarnos esta tarde con el cuento de Álex. Una fábula para todos aquellos y aquellas que estáis a punto de dar el salto. Calculad bien el impulso y la tirada. Y hacedle caso a este sabio de las letras. ¡¡Votad!! y, sobre todo, disfrutad. Disfutad porque “Un buen día lo tiene cualquiera”.

Nunca he sabido venderme, así que sencillamente gracias a quien le guste lo escrito y decida depositar aquí su voto. Gracias especialmente porque con vuestro voto me permitís compartir con Rocío, una pequeña parte de esta gran aventura que es su libro.

 

Historia del aprendiz y el miedo.

Caminaba el venerable maestro por el bosque con sus dos jóvenes discípulos. Al llegar a un pequeño claro donde se veían hermosos árboles de diferentes alturas, el sabio preguntó: “¿Quién quiere demostrar su valor?” A lo que ambos discípulos contestaron afirmativamente.

El maestro les pidió que subieran a un árbol y se arrojaran desde lo más elevado que creyesen posible, aplicando la técnica de caída que les había enseñado. El primero, que no tenía miedo a las alturas, subió a la cima del árbol más alto que había, el que doblaba en altura a cualquiera del resto de árboles. El segundo aprendiz, temeroso de la caída, eligió un árbol de altura media.

El primer alumno preguntó al maestro que si podía arrojarse ya, a lo cual el maestro le respondió que se bajara inmediatamente. El segundo pupilo, que estaba muerto de miedo, pregunto si él también podía bajar. El maestro le contesto que aplacara su miedo, se concentrase, sintiera el espíritu de la rana y aplicando la técnica que le había enseñado se arrojara al suelo.

El alumno respiró profundamente, miró el suelo, visualizó la técnica de su maestro y se lanzó concentrado. Al levantarse magullado pero sin ningún hueso roto, escuchó preguntar a su compañero.

– Maestro, ¿por qué le habéis pedido que se tirase, cuando él no quería hacerlo y sin embargo a mí, que sí lo deseaba, no me lo habéis permitido?

El maestro les miró antes de contestar.

–  Joven aprendiz, tu compañero que sentía un miedo profundo eligió un árbol adecuado para su primer salto. De este modo, al vencer su miedo, ha visto reforzado su espíritu. Ahora está preparado para lanzarse desde un árbol más alto. Sin embargo tú, que no sentías miedo, fuiste directamente al árbol más elevado de todos. Desde esa altura, probablemente te hubieses roto algún hueso en tu caída y no hubieras podido continuar con el próximo salto. Ahora al igual que tu compañero estás preparado para volar en tu siguiente prueba.

 

alex escudero