LUCHANDO – Daniel Méndez Ruano – 31/05/2016

LUCHANDO – Daniel Méndez Ruano – 31/05/2016

 

Un día llega.

Lo hace sutil, sin barreras… sin apenas percibirlo. Aunque después caiga a plomo sobre tus raíces.

Siempre he creído que lo que azota los cimientos lo hace con toda su buena intención. Para que recuperes lo que poco a poco te has ido dejando en el camino hacia lo que eres ahora. Porque nos convertimos en algo que no está hecho tan a medida como lo que el destino nos tenía preparados. Por eso la vida nos pone pruebas: a nosotros y a quienes comparten el aire que respiramos.

Enfermedad tiene diez letras. Pero muchas palabras que le atamos a conciencia… ninguna agradable, por cierto. Ante ella, no sabemos muy bien cuál será el resultado. El peor de los casos siempre cuelga del horizonte, pero no es cuestión de quedarnos colgados con él. Nos merecemos algo nuevo. Tanto si nos pone de combate en la primera línea de choque como si nos reubica la escala de valores, los días de enfermedad tienen que ser para estar. Estar aquí,… y de una vez por todas. Que cada bocanada que llega a los alveolos no sea sólo aire que respiras. Que sea más. O que sea TODO. Que te amase los malos pensamientos y tires por la borda los “debería” que has mascado tantos años.

También suceden milagros. Y no me refiero sólo a la cura. A veces hay milagros de conciencia. Uno sabe que el resultado será igual, pero no se escama la piel ni se apolilla para compadecerse, quieto y dependiente.

Uno de esos milagros es quien hoy a escrito esta entrada. Se llama Daniel. Ha luchado. Ha vencido. Y hoy escribe para todos aquellos que también quieren hacerlo. Lo de luchar y vencer.

Vivamos a por todas. Y votemos de igual modo. Gracias Daniel, que a mí y también sin esperarlo me has tocado hondo… al fondo, directo a las entrañas.

 

 

Aquí tienes mi aportación, mi historia. Una historia tan real como sincera, cargada de muchísima fuerza y ánimo de tirar para adelante. Resumida, sin profundizar ni resaltar lo menos bueno que, con 29 años, un cáncer te puede aportar. Donde mi circunstancia es la de muchas personas. Que no seré el primero y me alegraría no ser el ultimo que la supere: juntos lo haremos, juntos los hacemos . Por eso te escribo, porque estoy convencido de que en muchísimas ocasiones nuestros objetivos no se cumplen por falta de actitud positiva y falta de motivación. Por eso no nos podemos rendir ante cualquier circunstancia. Cuando estaba con la enfermedad, mucha gente me insistía en mi fuerza y en mi estado de ánimo. Yo no le daba importancia, creía que todo el mundo en mi misma situación actuaría igual. Pero no es así: por eso comparto mi historia. Por la necesidad de luchar con entusiasmo para alcanzar nuestros objetivos.

 

 

LUCHANDO. RIGUROSAMENTE PERFECTO.

 

Enero 2010. ¿Qué te pasa Dani? No sé, algo no pinta bien. Intenta descansar, aún queda guardia.

Duermo pensando en mi familia, mi chica, los planes para el día de Reyes, el partido de mi equipo, mi moto. Ven por aquí Dani. ¿Y el resultado cuál ha sido? Es un tumor en el colon. ¿Qué hay que hacer? ¿Cómo se cura? Dime, ¿cómo será el tratamiento? Cirugía y quimioterapia, cortaremos la parte dañada y uniremos. 8 sesiones de quimioterapia. ¿Cuándo empezamos? En verano quiero volver a trabajar en la piscina y a mis guardias, me apetece montar en moto. ¿Dolerá? No, será molesto y duro. ¿Perderé el pelo? Es posible, pero volverá a su estado normal. ¿Podré hacer deporte? ¿Ir a la piscina? Sí, pero tendrás limitaciones. De acuerdo. Se lo explicamos a tus padres. Sí, pero yo estoy delante. ¿Te podré preguntar lo que quiera y cuando quiera? Sí, no lo dudes. ¿Pues, a qué esperamos? Empecemos cuanto antes.

2011. Hemos visto unas manchas en el hígado. Si pude con el colon, podré con el hígado. ¿Cómo actuaremos ahora? Operamos y quimioterapia, esta será distinta. Hoy no puedo quedar, tengo ciclo, tú pones la hora para vernos mañana y merendamos juntos. Dani, ¿te cansas? No, sólo tengo mucha hambre y picor en la cara. En 21 días nos vemos.

2012. Hemos empezado perdiendo el partido 3-0, la diferencia es grande, pero daremos la vuelta al resultado, ganaremos. Este hospital es distinto. A la tercera va la vencida. ¿Qué tal estas? Recuerdo muchas cosas, han pasado muchas cosas. No Dani, eso no es cierto, has estado mucho tiempo sedado, y tu realidad no es la realidad. Volvemos a casa, recta final, sólo 6 meses, sólo 8 ciclos de quimioterapia, sólo quedan muchas pastillas.

Pasa el tiempo, trabaja, monta en moto, está casado, ríe y tiene una niña pequeña. Cuando le ven le preguntan: ¿Qué tal de lo tuyo? ¿Lo mío? Lo mío se llama libre de enfermedad y rigurosamente perfecto. Fuiste muy valiente, ¿cómo lo hiciste? Viviendo, mirando hacia delante, de la mano de mi familia, mi chica, mis amigos y mi música, teniendo la seguridad de vencer, creyendo en mí, persistiendo en el esfuerzo con actitud positiva y buen humor, para relativizar y tomar distancia ante las adversidades, disfrutando de todo lo que me rodea, contando mi historia. Con entusiasmo. Sin vergüenza. Sin miedo. Luchando, luchando, luchando.

Finales 2015. De todo aquello, quedan las revisiones semestrales, las anécdotas, una gran cicatriz en el pecho, una calva, pero sobre todo, y lo que nunca acabará, siguen las ganas de disfrutar, de reír, de cantar bajo la lluvia y saltar en los charcos, ver crecer a su hija de la mano de su chica. Aunque no pudo controlar las circunstancias, siempre fue responsable de su actitud, porque sólo los que tienen una potente actitud positiva ante la vida, consiguen superar momentos muy complejos y alcanzar metas muy especiales. Sin actitud positiva, no hay futuro.

 

JOTA2006

LO QUE UNA LLAVE PUEDE ABRIR – Cristina Marcos – 24/05/2016

LO QUE UNA LLAVE PUEDE ABRIR – Cristina Marcos – 24/05/2016

 

No hay dos sin tres.

 

Son seis, según dicen los expertos, los máximos puntos que separan a una persona de otra.

 

Hay mil historias en cada esquina.

 

Y más de cien motivos para contarlas.

Pero… de todos los números que existen, quizás el más enigmático es el número uno. El valiente y solitario. El que abre la veda. El comerciante de nuevas rutas… El que guarda los secretos, estoico, hasta que llega quien le sucederá.

Se sabe único. Y entiende que cuando nos referimos a él pensamos en lo irrepetible. Es el peculiar y el diferente. El que pone la primera piedra y arranca con la zancada que nunca nadie antes se atrevió a dar.

 

Uno es el deseo sin cartón piedra.

 

Uno es quien destaca por, pese y para todo.

 

Uno es también el episodio que nos cambia la vida.

 

O la llave que abre la puerta que quizás ya nunca tengamos que cerrar…

 

Hoy Cristina trae esa llave envuelta en el misterio de lo que no se sabe. En lo que puede suceder… o no. En las casualidades que se visten de seda. Y en todo a lo que hoy buscamos respuesta porque no tenemos la paciencia de crear la pregunta adecuada para ella…

Os dejo en vuestra mano esa llave… ¡y a ver si le abre las puertas de muchos votos!

 

He conocido tu iniciativa a través de “El Periódico de las Buenas Noticias” y me ha encantado tanto el proyecto como tu blog, así que me he animado a escribir y a colaborar con un relato.
¡Enhorabuena y gracias!
Motivación: Qué algo te mueva a escribir es ya un buen premio. Esta es una historia en la que todo tiene una razón de ser y donde el misterio es una revelación.

 

 

LO QUE UNA LLAVE PUEDE ABRIR

Esa mañana de principios de septiembre volvía de pasar fuera el fin de semana y al ir a pagar el billete, me di cuenta de que en el monedero había una llave y que era sin duda de una taquilla. Durante el viaje me estuve rompiendo la cabeza tratando de recordar dónde estaba la cerradura que abría aquella llave, amén de preocuparme ligeramente por este fallo de memoria, inusual en mí. Sin duda era la taquilla de un supermercado, porque son las taquillas que yo manejo. Y llegué a la conclusión de que con toda probabilidad era del supermercado del Corte Inglés. Y de que la llave debía llevar en mi cartera al menos desde el miércoles o el jueves, día en que cambié la de verano por esta. Lo más grave era que no tenía ni idea de qué podía haber dentro de esa taquilla. Hice un repaso de toda la semana: ¡Nada, vacío de información! Al final concluí que, a la salida del trabajo, me acercaría al Corte Inglés, bajaría al supermercado y se resolvería el enigma. Y así lo hice. Al principio probé la llave -de apariencia exacta a todas las demás- en las taquillas que permanecían cerradas. Sin éxito. Y después procedí a probarla en las que estaban abiertas, lo cual suponía meter una moneda de un euro, cerrar la taquilla, sacar la llave con el correspondiente llavero e introducir la mía para probar suerte. Nada. Me dirigí entonces a un empleado y le conté grosso modo la situación. Muy amable, llamó a su jefe, que se hizo un poco el remolón, le conté la historia e intentó, también sin suerte, abrir las taquillas con mi llave. Le expliqué que siempre suelo utilizar 3 taquillas en concreto: las que son más grandes y están más cerca de la salida. Él, que tenía prisa, se dirigió entonces a los guardias de seguridad del centro comercial. Les relaté nuevamente todo, que no soy despistada y que esto es algo rarísimo; en fin, más o menos traté de justificar que no soy una pirada que se dedica a hacer perder tiempo al personal. En efecto, la llave era igual, me señalaron, pero no tenía llavero. Y era verdad. Y tan pancha les dije que tenía una ligera idea de haber metido la llave en el monedero y haber pensado: “pues mira qué bien, así no me ocupa”; añadí que soy una persona metódica en este aspecto, que si la llave tiene llavero la guardo en un compartimentito del bolso y si no, cosa más frecuente de lo que ellos afirmaban, la guardo siempre en el monedero. Tras insistirme en que podría ser de otro supermercado (y me nombraron todos los de esta ciudad) y yo responderles que no había ido a ningún otro en bastante tiempo, les pregunté si ellos solían comprobar las taquillas a menudo y si en caso de que una permaneciese durante mucho tiempo cerrada, la abrían para verificar qué ocurría con ella o si les habían dicho que habían encontrado algo… NADA. Les di las gracias, manifestaron su pesar, nos despedimos y salí de allí agotada, pensando en cuántas veces una llave de una taquilla, en un bolsillo de la víctima, había resuelto el enigma del crimen de una serie policiaca. Estuve torturándome tres días más porque no recordaba ni qué abría esa llave, ni qué contenía lo que abría.

Me había olvidado casi de esta historia, cuando quince días después volví a los grandes almacenes y me disponía, como casi siempre, a depositar la cartera y una bolsa con compras, y escuché la conversación de una chica con una de las dependientas. Había hecho una compra considerable y quería dejar los productos no perecederos y de más peso hasta el día siguiente.  La empleada, muy eficiente, le explicó que tenía que consultarlo con el personal de seguridad: “cada noche revisan las taquillas para cerciorarse de que no queda ningún casillero cerrado con mercancías que puedan deteriorarse o que pudieran resultar peligrosos” -dijo. Y entonces se disparó la alarma en mi memoria y le comenté toda la historia de la llave y cómo el día en que ocurrió, el personal de seguridad que estaba de servicio se comportó de un modo extraño y para nada coincidía lo que me habían comentado con lo que al parecer era la praxis normal cada noche, quizá porque era ya a última hora, antes de cerrar y estaban cansados o quién sabe por qué.

Después de atender a la clienta que solicitaba permiso para dejar la compra hasta el día siguiente,  el guardia de seguridad de turno este día, me escuchó con mucha atención y me confirmó lo que había dicho la empleada. Le mostré la llave, que seguía conservando en el monedero, y verificó que se trataba en efecto de una llave de esas taquillas y además que el número de referencia era el consecutivo al de la llave número 20. Me acompañó entonces al servicio de atención al cliente, donde se custodian los enseres olvidados durante dos meses, al cabo de los cuales se donan a alguna ONG. Comprobaron que el servicio de mantenimiento había cambiado la cerradura número 30. En la zona de almacenaje estaba el contenido que yo había olvidado al menos quince días antes. En una bolsa había algún producto de perfumería, un foulard, y un sobre de regalo. ¡Lo había olvidado por completo! Me gusta elegir los regalos pensando en su destinatario; nunca me ha gustado regalar dinero, ni en las bodas, ni a los niños de la familia, pero en esta ocasión, de forma excepcional y por fuerza mayor, había comprado una tarjeta-regalo por valor de 150 euros para que los disfrutase como eligiese una persona muy querida tras 40 años de trabajo. Se la entregaría en la cena de despedida, a final de septiembre.

Entonces reparé por el ticket que había olvidado la compra el 5 de septiembre y que la había recuperado el día 22. Estaba claro que esto era una señal. Ni siquiera había echado de menos lo que había comprado; daba por perdido algo que no recordaba. Y no me lo pensé dos veces. Compré tres enormes cajas de bombones para los empleados del súper, de atención al cliente y para el personal de seguridad. Entregué después la tarjeta y pedí que me devolviesen el importe. Hice una parada antes de salir de los grandes almacenes. Junto a la puerta había una mesa de cuestación que casi ignoré al entrar. El 22 de septiembre es el día mundial de la leucemia. Les dejé el sobre que les estaba destinado desde el día que lo perdí, el 5 de septiembre, día internacional de la beneficencia. Me fui sin prisas, pensando en qué regalo haría a mi amiga.

 

Foto Cristina Marcos Martín

ALGO DIFERENTE – Eva Terrado – 26/01/2016

ALGO DIFERENTE – Eva Terrado – 26/01/2016

Eva.

La primera mujer. La definitiva. La que llegó a mi vida sin pecado y con una sonrisa que paralizaba el mundo. Con Eva, aquella frase de Kalo… “yo te cielo”, cobra un inmenso poder. Tan inmenso a veces que desemboca al sinsentido más caótico y hermoso que jamás hayáis podido imaginar.

Hay seres amantes de vida: que abren los ojos y se sienten nativos de un mundo donde otros aportan guerras y locuras de remate. Sin embargo, ella destila todo ese horror y saca confeti con brillo. Eva habla y la Antártida vuelve a ser virgen. Eva escribe y la tierra es fértil. Eva sonríe y vibran todas las cadenas de ADN.

Porque Eva se define en unas letras. Las que respira y expulsa hacia afuera en un trabajo de fotosíntesis brutal. ¿Sabéis de ese amor que se puede decir con los ojos? ¿Sabéis de esa fraternidad fuera de límite que se alimenta sola? Si sabéis, entonces percibiréis que yo a Eva la amo. Con ese amor que siempre va más allá y también más acá, que une los hilos y filamentos de todo lo que existe. Como la primera mujer. Como la definitiva.

Votad. ¡¡Y amad a todo trapo!!

 

 

El universo ha querido que colabore. No es que yo no quisiera, pero no soy de escribir…, no suelo tener la inspiración necesaria para hacerlo.
Espero que sirva y, sobre todo, ayude.
Mil millones de infinitas  G  r  a  c  i  a  s
 ALGO DIFERENTE
 
No tengo nada nuevo, nada que no se haya dicho a lo largo de la vida. Pero tengo ganas… muchas ganas de muchas cosas: de vivir, disfrutar, compartir, de querer…
Creo que cada día que pasa tenemos la capacidad y posibilidad de experimentar algo tan distinto del resto de los días que, aunque lo llamemos rutina, nunca lo es. No hay dos personas iguales. Y tampoco hay dos momentos gemelos.
Por eso, una de las cosas mas importantes que una persona (considero) nunca debe dejar de hacer es atreverse, dejando atrás miedos o inseguridades. Porque nunca sabes qué está por venir o qué hubiera sido si. Lo que tenga que ser será, sí, pero tu tienes que poner de tu parte para que algo, si es que lo quieres, suceda.
Hay varios tipos de cambios a lo largo de un día, un mes… y muchos mas si hablamos de duraciones anuales. Cambios físicos, personales, profesionales.
La vida es un continuo cambio, todos lo sabemos, pero muchas veces no somos conscientes de esos cambios hasta que alguien te lo hace saber, te lo enseña y te lo demuestra.
Aceptar un cambio no es fácil, y menos adaptarse a él. Somos seres acostumbrados a una rutina y los cambios nos asustan; no es malo, pero tampoco nos gusta puesto que nos supone un esfuerzo mental y anímico. La rutina muchas veces nos convierte en seres tan monótonos que podemos acabar aburridos.
Por suerte no estamos solos, nunca lo estamos. Aunque te escondas del mundo, siempre hay alguien a tu lado, alguien que te lleva en su pensamiento y eso nos da fuerza para seguir y afrontar cambios, o atreverse a dar un paso hacia algo nuevo, algo diferente.
Me encantan las personas, las de siempre y las que vienen. Hasta me gustan las personas que se que están por llegar, aunque todavía no sepa quiénes son o qué me aportaran en mi vida. Si crees en el destino y en lo bueno que éste te va a traer, ¿no tienes ganas de que llegue ya ese cambio? ¿No te apetece atreverte a vivir el resto de tu vida y encontrar lo nuevo que el futuro te tiene guardado?
Disfruta el hoy, el ahora, e intenta hacer siempre algo nuevo. Algo que haga este día especial y te sientas orgulloso de como has vivido TU día, porque has conseguido hacerlo tuyo y sentirte feliz.

QUE TU BRILLO PUEDA MÁS QUE TUS SOMBRAS – Laura Chica – 25/01/2016

QUE TU BRILLO PUEDA MÁS QUE TUS SOMBRAS – Laura Chica – 25/01/2016

¿De qué crees que se compone la vida?

 

Yo creo que de causalidades.

Tú aportas (lo que sea) y una fuerza más poderosa te corresponde con lo que hayas lanzado… pero multiplicado por ciento.

Quizás much@s creáis que esto es una ñoñería barata sacada de algún libro de superación. Pero no: no hay mejor libro que abrir los ojos por la mañana y cerrarlos – con tranquilidad – cada noche.

Todos, algunos con más suerte que otros, hemos vivido momentos de intensa pena, angustia y debilidad. Etapas oscuras que relatan después el poderío y la grandeza que podemos llegar a justificarnos. Nadie nos enseña cuando somos chicos a sacar la cara B de estos rompecabezas. Aunque, como en toda moraleja, hay un “pero”: si somos ingeniosos, te las resolverás para darte de bruces con tu lámpara. Y si eres capaz de lustrar la lámpara, el genio (que se llama exactamente como tú) sale hacia afuera y te concede lo que necesites. Pero tienes que atreverte a dos cosas: ser tu propio lazarillo y remendar la lástima.

Así es como nacen los héroes y se desvanecen los cobardes. Todos nacemos valientes, aunque la maravilla de serlo se nos vaya olvidando con cada queja, cada escama y cada luto. Nunca es tarde para contrarrestarlo. Y para eso, sólo un objetivo: brillar.

Hoy es mi paisana Laura Chica, ese corazón engarzado en esa comestible cara, la que ha dado el sí quiero al blog. Es entrada regalada, por lo que no será votada. Sus palabras son un extra de luz para el libro más increíble de este 2016. Deseo que te guste. Aunque sé que ese deseo ya lo tengo concedido…

 

 

 

Me gustaría regalarte uno de los textos que mas me ha gustado escribir. Léelo. Es tu libro, hazlo a tu gusto 🙂

 

mentalidad-del-exito

QUE TU BRILLO PUEDA MÁS QUE TUS SOMBRAS

 

A veces somos egoístas. Nos comportamos como seres individuales, sin ser conscientes de la influencia que tenemos en las personas que nos rodean. Sin pensar, sin sentir, sin hacer. Nos escondemos de los demás, pero también de nosotros mismos. Y, ¿sabes qué?

 

Todo aquello que no te dejas ser, se lo estás quitando a los demás.

 

Las personas necesitan de ti, de tu talento, de tus emociones, de tu grandeza.

Y tú también.

Eres grande. Y tus miedos te hacen pequeño.

Tienes miedo de SER tú, de verdad, con tus luces y tus sombras, con tu luz y tu oscuridad. Tienes miedo de ti, de tu grandeza, y de reconocer el inmenso poder que sabes que tienes sobre tí mismo. Y sobre el universo. Porque cambiándote a ti mismo, cambiarás una parte del universo. Así de inmenso es tu poder.

 

Todo lo que eres se lo estás regalando a los demás.

Brilla.

Déjate ser.

Regálate a los demás.

 

 

¿Acaso has venido a este mundo para sentirte pequeño?

BRILLA.

Eres una estrella.

Las estrellas iluminan a otras estrellas que han perdido su luz. Si te permites brillar, ayudarás a otras personas a volver a encontrar su luz, su sentido, su esencia. Al no permitirte brillar, también le quitas la luz de otras personas, impidiendo que se reflejen en ti… injusta decisión.

Por eso brilla…

Para brillar necesitas permitirte ser lo que eres, sentir lo que sientes, y pensar lo que piensas. Busca tu coherencia y déjate ser, aléjate de tus juicios y aprende a amarte como eres, aceptarte como eres, para poder brillar. Brilla. Sin miedo, sin excusas, sin barreras. Siempre con gratitud ante la vida por regalarte lo que ERES hoy. Y lo que llegarás a ser mañana. Porque tu vida es un regalo, y depende de ti aprender a brillar.

Nunca encontrarás otro momento para brillar mejor que hoy.

 

Que tu brillo pueda más que tus sombras.

 

 

Laura Chica
Psicología, Coaching, y Desarrollo del talento.

INTRÉPIDOS – Teresa Mayorga – 20/01/2016

INTRÉPIDOS – Teresa Mayorga – 20/01/2016

Forajidos. Rebeldes. Fuera de la ley… intrépidos.

Hay tanto por crecer en ese término, ¿verdad? Es como si a veces nos tachasen de cabezas locas, cuando lo único que uno busca al vestirse así es romper con sus propias reglas caducas. Que puede que también sean las de los demás… pero eso es creación. Y la creación siempre (siempre) trae algo bueno de la mano. Aunque nadie sepa cómo gestionar a ese bebé que germina como una idea o un proyecto. Aunque nos saque de quicio y nos lleve de cabeza.

Lo generoso son las acciones emprendidas, no las que por ni empezar, acaban agotadas. Lo generoso es desmelenarse de vez en cuando, pecar de incautos, acabar con los mitos o incluso crear unos nuevos.

No hay reputación que se pierda por subirse al corcel y ser el mayor de los intrépidos conocidos. Al fin y al cabo… alguien tiene que empezar a abrir ese nuevo camino que parece que nos desboca, pero que, paradójicamente, sólo nos está recolocando.

Me ha maravillado la intrepidez de Teresa. Seguiré su consejo, su visión y sus grandes verdades. Ahora es el turno en que tú le votas. =)

 

Es la primera vez que saco algo mas allá de mi pequeño mundo y es todo un poco loco porque yo no sé si da el nivel de participación, pero bueno…¡Ahí va! ¡Gracias mil por la posibilidad!
Me decía una amiga hace poquito que después de una profunda reflexión había concluido que lo que mejor hacía ella en esta vida es pensar. Yo sonreía identificada y me justificaba respondiéndole que pensar también es vivir. Sin duda alguna.
Pero luego después, a la hora de los honestos, me recuerdo que vivir es más. Es jugarse la mano a un solo número, es quedarte en una ciudad descartando otras dos que jamás pisarás. Es enarbolar una bandera si comprender del todo qué significa sólo por la emoción de verla ondear. Es sentir una ostra deslizarse por tu garganta la primera vez, es un hacer un gazpacho sin llamar a mamá. Es escribir cuatro palabras y sin pensar si quiere qué estás haciendo, pulsar el botón de enviar.
¡¡Espero que os guste!!
INTRÉPIDOS

Tengo tendencia al mareo. Paso de resultar una persona de aspecto amigable a reavivar tus terrores infantiles si tienes la ventura de cruzarte con mi espectro después de un trayecto complicado. Siempre que transito por una ruta de las llamadas pintorescas (ya de partida esas dos palabras juntas despiertan en mi estómago auténtico pavor) requiero de los cinco sentidos y a veces hasta de un sexto para no convertir la travesía en el fin prematuro del día. Que no estamos para desperdiciar horas. Y es que el ejercicio exige toda mi concentración para acometer la ingente cantidad de tareas que se me vienen al tiempo: Exactitud en la dirección del volante (por supuesto conduzco yo, si no, ni empezamos a hablar de acercarnos a ese pueblo en la Alpujarra), el cálculo de la velocidad óptima en las curvas, el cambio de marchas correcto, por lo que tengo que estar atenta al sonido del motor. Mantener la mirada en un punto fijo (lo dicen los bailarines), elegir el punto fijo correcto para no descuidar dónde queda el precipicio, estar al loro de la conversación en el coche, que soy una mujer, y forzar la sonrisa mientras instigo a mis acompañantes a que no pierdan de vista el paisaje, porque debe ser espectacular. Y pintoresco, por supuesto. Ya me lo contarán luego, porque mirar no puedo, bastante tengo con respirar.

 

Aun así con todo este trajín no puedo evitar pensar en quién fue el primero en atisbar aquel paraje. Quién ideó ilusionado la sinuosa salida que rodeando la montaña abriría la prosperidad del pueblo en dirección al sur. Quién fue el concienzudo capaz de vencer la resistencia aldeana y carca y contempló terminada al fin, tras más de quince años de desconfiados dictámenes, miradas incrédulas y algún que otro infortunio, la carretera por la que hoy mismo, con mis cinco sentidos encendidos, casualmente circulo yo. Si, lo sé, lo más seguro no ocurrió así. Que no es más que la secuela de un camino de paso animal, que no sería un hombre, sino varios, y que fueron las máquinas con la ayuda del tiempo las que la modelaron, pero en mi cabeza las historias adquieren siempre cierto brillo épico. Prefiero pintarlas así. En cualquier caso, en obras de esta envergadura, estoy convencida de que hubo alguno de ellos: Un loco, un insensato, un imprudente. Uno de esos a los que puedo clasificar con uno de los adjetivos que más me gustan, y es pura envidia: Un intrépido.

 

Un intrépido es ese que grita con su vida lo que a ti te cuenta tu conciencia bajito por las noches. El que te explica que después de un rato mejor un all in porque las miradas oscuras tras cristales ahumados en realidad sólo esconden eso, humo. Total, si pierdes la mano qué más da, tampoco es la primera vez que te toca cambiar fichas. Mejor gastar lo que te queda en comprar oportunidades que aguardar el momento perfecto, ese que no va a llegar. Que vayas con todo, sí. O que te vayas del todo si no. Que yéndote igual no te encuentras, pero estudiarás la vida en morfologías distintas y tu tez perderá el color del pánico. Y con suerte el de la vanidad. O tal vez te anime a que te quedes. A que arregles el porche, que plantes un huerto, que cierres la puerta por dentro, que la restaures también a ella en un abrazo mientras le deshaces los rizos y pruebes a inventarte el mundo en el salón. Pero que optes, que no bloquees el paso. Que la indecisión es un lúgubre lugar donde habitar.

 

Un intrépido toma una opción y camina y se deja el aliento en su insensatez. Está loco si, pero no más que tú. Pocas cosas son más irracionales que el miedo. Y su proyecto al menos adquirió la fuerza de lo tangible, fue algo más que un bosquejo en un papel.

 

Los envidio y me seducen. Como seduce lo desconocido, lo que tiene el olor del desafío. Su insolencia me cede el turno de palabra. Me coloca en el atril. La siguiente en escucharse tendrá que ser mi voz. Y sí, es cierto que está todo dicho pero hay un matiz, que aún no sonó con mis graves.

 

Intrépido, etimológicamente que no tiembla. Y pensaba hoy, qué paradójico, que yo lo que quiero es tener uno de ellos alrededor. Sentir el vértigo y temblar, incluso hasta marearme.

 

yo

 

 

COMO EL TORRENTE SANGUÍNEO – Samuel Merino – 15/01/2016

COMO EL TORRENTE SANGUÍNEO – Samuel Merino – 15/01/2016

Una enfermedad, condiciona. Sobre todo esas que se las ingenian para quedarse un tiempo (a veces mucho, a veces siempre) en el carné de identidad. Esas enfermedades nos ponen como deberes el que tengamos que inventarnos un modo, el que sea, de no caer en la trampa sucia de la falta de fe.

Porque la fe mueve no sólo montañas; también a personas que buscan las heridas para poder poner sus tiritas de amor. Seguramente la comprensión, la empatía y el espíritu de lucha pueden más que las garantías de unos fármacos. Porque estos mitigan el dolor de los cuerpos, pero aquellos alivian el peso moral que lleva de serie muchas noches en vela… Una enfermedad condiciona, pero nos empuja a la necesidad de aprender a vivir con los ojos llenos de todo lo que se pueda embestir con la mirada. 

Los hospitales se llenan cada día de historias. Historias anónimas que nunca salen a la luz, que se quedan entre sus muros. Cada planta, cada paciente, cada familia, es una oportunidad de mostrar el apetecible cosmos del que se inundan los pasillos de aquellas salas… Nunca vi más amor en un lugar que los años en los que el cáncer de mi padre o mis horas de quirófano nos hicieron pasar por allí. La segunda casa de muchos no tiene vistas al mar ni a la montaña: huelen a medicina y a comidas sin sal. Y en aquellas casas de obligado paso, por norma, de algún modo, hacemos crecer la familia. La que nos llega en las salas de espera y en las líneas que van uniendo las vidas y lazos de unas personas con otras.

Hay un torrente de amor que Samuel conoce de sobra. Y hoy puedes hacerlo tuyo. Ama cada gota. Vota si lo deseas después…

 

Me llamo Samuel y soy de Galicia, concretamente de un pueblo muy cercano a Vigo que lleva por nombre un monosílabo: MOS. 🙂 No se me da muy bien esto de venderme, pero os explico por qué me encantaría que incluyeseis mi pequeña aportación en vuestra obra.

Más allá de motivos de carácter personal como alimentar el ego (que no es lo que me mueve) o ver mi obra publicada en algún lugar (que tampoco me motiva ya que escribo por corazón y no por profesión), os envío este texto porque la causa lleva nombre de enfermedad.

Padezco una enfermedad que hace un año me diagnosticaron ya como crónica por el fracaso ante muchos intentos de recuperarme. Sufro de Anorexia Nerviosa desde que tengo 21 años (acabo de cumplir 33). Sé que no es comparable, ni mucho menos. Pero al mismo tiempo creo firmemente en que con las enfermedades pasa como con las personas: se las juzga sin conocerlas. Y como se haga un mal juicio de entrada no se le da una oportunidad. Yo llevo tiempo intentando convencerme de que puedo vivir con esto. Que es crónico pero no incurable.

En el caso de la leucemia, algo parecido -por favor, no se me mal interprete-. Lo que quiero decir es que es muy necesario disponer de todos los medios posibles para conocer las enfermedades: desde las llamadas raras, o las que no son raras pero en las que se ha avanzado poco por falta de medios.

Por suerte, mucha suerte (casi diría fortuna) no tengo en la familia ni entre las personas  que quiero y me quieren a nadie con Leucemia. Pero la enfermedad en otras variantes se ha cebado con mi familia, y con la enfermedad a veces llega la incomprensión (además del desconocimiento, la impotencia, la sensación de soledad…).

Sin más, yo aporto mi grano de arena (muy pequeñito y con toda la modestia) porque este texto es UN CANTO AL NO CLAUDICAR. Todos lloramos, pero debe llegar un momento en que decidamos dejar de llorar, ni ESE segundo más.

Un fuerte abrazo.

 

 

COMO EL TORRENTE SANGUÍNEO

 

Los hay que lloran a mares. Los hay que lloran a torrentes, como el sanguíneo, hay quien llora siguiendo las instrucciones de Cortázar, “dejando de lado los motivos”, y lo hacen tal y como él lo dice en sus “Instrucciones… Sin que el llanto “insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza”. En mi caso, es el río la medida de todos los llantos. El mar es escandaloso, bravo y bruto -aunque sepa mantenerse en calma si así lo quiere-. Tiene esa capacidad. El río, por la contra, es de un fluir constante, unas veces rápido, lento otras …

Observando un río, cayó en la cuenta Heráclito de que todo fluía, de que nada permanecía.

Pudo haber visto este señor cómo es mi llanto para darse cuenta de que todo fluye.

Pudo haberse parado ante mi rostro y pensar lo mismo porque yo tengo un río como medida de todos los llantos.

Tal vez le confundiese, por momentos, la sequedad de mis ojos, pero se habría dado cuenta al segundo, – porque todo fluye, y más, el tiempo – de que en seguida las cataratas volverían a dejarse caer libremente. Que lo que creía una detención del flujo y una caída de su teoría era, solamente, que cuerpo adentro, andaba mi 70% de agua, envuelto en un remolino, intentando rescatarte del acantilado de mis pestañas inferiores, porque me niego a llorarte ni un segundo más.

 

Samuel Merino (Hace 25 semanas)

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LA COMPAÑERA PERFECTA – Alba Rodrigo De La Torre – 12/01/2016

LA COMPAÑERA PERFECTA – Alba Rodrigo De La Torre – 12/01/2016

Lenguajes universales, sólo conozco dos. El amor y la música. Yo no levantaba aún un palmo del suelo y ya me reconocía enamorada de ambos. Las mejores escenas en las películas son un éxtasis gracias a las notas que las envuelven. Toda historia de dos lleva atada una melodía hermosa. Y las pasiones que no se describen se sienten con un eco que retumba más allá de los tímpanos.

Los lenguajes universales sirven de unión. Cuando en este mundo global cada vez nos enfriamos más y nos entendemos menos, existe una bisagra que sirve como Ley Absoluta de sentido común. Hay festivales que son romances. Hay ideas que son himnos. Hay lágrimas que se curan cantando.

Seguro que hay canciones que te ponen los vellos de punta. Sabes igual que yo que eso no es frío… es amor. Un amor que se transfiere y que hace que nunca perdamos esa fe en lo posible y en lo que quizás ahora también sea inalcanzable.

Vive, ama y escucha tus propios latidos. Porque el rift del que nos late es aquello que nos une como un imán a los demás.

Alba es música. Y Alba es amor. ¡Votad sus notas y sus letras!

 

 

¡Hola a tod@s! Sólo soy alguien a quien la música le pone rostro. Oigo y escribo lo que ella me hace sentir y así es como este delirio nació. Creo que cada día de nuestras vidas deberíamos de tener un espacio nuestro, un espacio nuestro, con ELLA. Espero que os guste. Un FUERTE ABRAZO.

 

LA COMPAÑERA PERFECTA

 

Estoy en silencio.

Y la primera canción comienza …

Es entonces cuando al sentir la primera nota…me desenrosco. Igual que aquella fría coca-cola en pleno mes de agosto.

Y mis sentimientos empiezan a ¨efervescer¨ desde lo más hondo de la botella, hasta tocar el aire de mis labios, como esas diminutas burbujas que te cosquillean en la boca cuando le das el primer sorbo a la vida, cada día, dando rienda suelta a esa oleada de buenos sentimientos que te hacen naufragar en aquella isla llamada paraíso.

Y allí me encuentro yo.

Sola y acompañada, perdida y encontrada, aterrada y envalentonada, como si fuera tan fácil demolerme como tan difícil moverme un pelo. Indestructible para sentirme la ¨renacuaja¨ más pequeña sobre la faz de la tierra o como la GIGANTE que deja huella en la  basta arena. Territorio inexplorado que mi mente ha creado para que mi corazón reine por los siglos de los siglos en este cobijo repleto de sentimientos que bañan las orillas de mi ser, convirtiéndome en la isla q hoy sé ser.

Como si todo lo aprendido fuera desconocido para volverlo a entender. Y los cimientos de mi edificio se pudieran quebrar para volverme a levantar y poder los cielos de nuevo rascar.

Nada es lo que parece y todo puede parecerse. Solo tengo que mirar mas allá y sabré distinguir una gota de agua de la otra…

Porque en un mundo en el que sobretodo se nos enseña a tener los ojos bien abiertos, ¿quién nos enseña a tenerlos bien cerrados para así imaginar lo que queremos ver?

LA COMPAÑERA PERFECTA

La única que nos hace entender que no hay nada más real que aquello que soñamos hacer realidad.

LA MÚSICA.

Esa máquina del tiempo que puede transportarte a lugares donde ni siquiera tu mente ha llegado aún, como oír el eco antes que la voz o ver la luz antes de que salga el sol. Esa es la que es capaz de crear una ilusión.

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