AMOR DE MADRE – Javier Cortés – 08/06/2016

AMOR DE MADRE – Javier Cortés – 08/06/2016

Todos tenemos un extra de suerte.

 

 

Y ese extra viene de la mano de nuestras madres. Pocas conozco que no nos hagan sentir niños cada vez que las abrazamos. El olor dulzón que desprende su ropa nunca nos cansa.

La mía tenía las manos un poco desgastadas por la lejía. Trabajó mucho para que yo no lo hiciera hasta la edad a la que me tendría que corresponder. Preparaba los bocadillos de nocilla más jugosos que he probado nunca. Me taladró los oídos para enseñarme a multiplicar. Leímos mucho cuando caía la noche y en esos ratos para nosotras me encontré sin esperarlo con mi romance a las letras. Bailaba y cantaba por toda la casa, a todas horas, hasta cuando no hubo momentos para celebrar nada (que fueron demasiados). Tenía la voluntad de cambiar el agua en vino, y juro que algún día consiguió para la nevera algún milagro… Se levantaba (aún lo hace) para darle un brillo extra a la casa antes de salir por la puerta a cantar y bailar también con aquellos que no la conocían. Sus caderas y su frente despejada eran el símbolo de la grandeza. Llegaba cansada, pero su falta de lucha apenas pudimos notarla nunca.

Ellas son otro costal, otra harina, otra raza. Nos damos cuenta quizás muy tarde que todas son madres coraje. Y que ese coraje es lo que nos dejan de herencia para que, el día que falten, nadie nos coma ni el terreno ni las  ganas.

Para cada uno su madre es un eslabón que no se fabrica en serie. Para Javi, es señal de amor. Sin condiciones… como tendría que ser siempre.

Ama si quieres también la lectura de su carta. Y, cuando lo hagas, vota.

 

 

Soy una persona comprometida con todo tipo de causa que sirva para el bienestar de las personas más necesitadas. Como diría alguno: el PAYASO LOCO QUE NO DEJA DE SONREÍR A PESAR DE SUFRIR MUCHAS CALAMIDADES ,Y SU CORAZÓN TAMBIÉN SUFRE. Pero hay que estar ahí para transmitir una sonrisa, sentirse querido y seguro ya. Que un cuidador son dos vidas y hay que estar en forma para poder soportar tanto tipo de enfermedades, para asimilarlas y que nuestro familiar tenga un bienestar y amor incalculable de valorar. Mi madre me dio todo, me transmitió muchos valores y eso me a hecho ser como soy: transmisor de alegrías, con mis defectos y virtudes. Y cada día que vuelvo a casa me gusta saber o sentir que a algún personajillo le he hecho feliz.
Con cariño.

 

 

AMOR DE MADRE

Pasan los días y cada vez estoy más agradecido a esta vida por todo lo que recibo de ti mama, con tu mirada, carcajada, el calor de tus manos, las inquietudes que te preocupan y que compartes con tu lenguaje peculiar y que los dos nos entendemos verdad?.

Sabes quién te quiere, el que te da seguridad y lo expresas como sabes, con un gesto, un guiño, una mirada al viento, eres genial.

Cuando preguntas por mí, sabiendo que estoy detrás de ti y que deseas saber si sigo ahí para sentirte más segura ya que bien sabes que no me  he ido por qué te faltan los besos de cariño que te doy cuando llega la hora de partir.

Tu alegría de recuperar más el andar diciendo “vamos”, las ganas que pones en la rehabilitación haciendo bicicleta, paseando con ayuda…bajo la supervisión de la fisioterapeuta y mía, vamos andando y nos cuentas tus leyendas sonriendo y nos contagias la alegría y cuando te paras y dices “basta”, y con que ganas te colocas en la silla de ruedas.

Carrasqueña, ayer fui tarde a verte pero cuando me viste que alegre te pusiste y vi en tu rostro muchas lágrimas en los ojos y supuse que me habías echado de menos pensando que no iba a verte por eso al sentirme te tranquilizaste y se desdibujo de tu cara la tristeza para convertirse en alegría.

Cuando me dicen “ que guapa la tienes a la macuécla y contesto es lo mínimo que puedo hacer por ella y te digo verdad mama? y contestas “claro”.

Tu ilusión de vivir, de disfrutar con todos nosotros, me cargas las pilas y cuando voy a colaborar con personas que tienen tu misma enfermedad trato de transmitirles el AMOR Y CARIÑO QUE TU ME DAS para que sean FELICES Y PUEDAN GOZAR CON SUS FAMILIAS.

Eres mi gran profesora, el talismán que siempre ha puesto las manos para evitar la caída que se puede producir en cualquier momento.

Gracias mama, te quiero y cuido como me enseñaste, me quieres y cuidas con el AMOR Y BESOS QUE TE CARACTERIZAN DENTRO DE TUS POSIBILIDADES.

Burgos a, 20 de DICIEMBRE de 2015.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

 

 

 

 

 

[NOTA: ©Si eres el autor de esta imagen y quieres que la descuelgue, contacta conmigo].

¿CÓMO DESCUBRIR EL SENTIDO DE LA VIDA? – Iolanda López Iglesias – 07/06/2016

¿CÓMO DESCUBRIR EL SENTIDO DE LA VIDA? – Iolanda López Iglesias – 07/06/2016

¿Es el sentido de la vida el verdadero sentido común?

 

Vaya preguntita de buena mañana, lo sé. Pero bah, anímate a reflexionarla. Todos en algún momento hemos hecho tabla rasa para poder analizar lo que estamos haciendo. Ya no sólo en nuestras familias o trabajos, sino con la vida en sí. La del minutero. La que descascarilla poco a poco el oxígeno que consumimos y que ya no vuelve. O al menos, todos deberíamos hacerlo…

Reflexionar en dónde estamos es un paso bastante amable para definir hacia dónde nos lleva el viento que nos sopla. También para elegir si queremos que sea ese viento y no otro el que nos hinche las velas y las ganas.

Las energías de algo nuevo están ahí, coleando a tu lado. Pero vibran tan deprisa que o las pillas al vuelo o se te escapan. Por eso es importante lo sutil. Lo que no se mide ni importa no hacerlo. Lo que es… pues porque es. Lo que te invita a vivir la noche de juerga más larga y sin resaca.

No te creas, que a mi me costó entender el galimatías de coger lo que no tiene materia y llevarlo a tu terreno. Hay que tomarse su tiempo… Pero llega un momento en que todo sucede a la vez. Y ese momento te cambia la vida (qué frase más de Hollywood me ha quedado), porque es el único que asegura que, por fin, has sentido lo que necesitabas sentir… Entonces es cuando volamos.

El sentido de la vida, quizás muy a grandes rasgos es eso. Y las pinceladas para encontrarlo las tienes aquí mismo, en las palabras de Iolanda.

Vota, siente, elige y decide. =)

 

 

¡Gracias por esta gran iniciativa! No sé si me elegirán el texto, pero es lo que menos importa… ¡porque habré colaborado en dar opción a que otro mundo es posible! ¡Y porque lo siento en mi mente y mi alma!

¡Por un futuro mejor para los más peques!

Psicopedagoga, maestra, logopeda y coach

 

 

¿CÓMO descubrir el SENTIDO de la vida?

 

Esta semana reflexionaba sobre el sentido de la vida. Hay personas que pasan toda la vida buscándolo, otras no se lo plantean jamás. Para mí el sentido de la vida es conectar correctamente con nuestros talentos e inclinaciones personales. La mayoría de adultos no lo hacemos, no somos capaces de conectar con nuestro “elemento”. ¿Y cuál es mi “elemento”? Cuando nos apasiona lo que hacemos y tenemos la preparación adecuada para hacerlo estamos en nuestro elemento, encontramos nuestro talento. Quizás ahora mismo estarás pensando que tú no tienes ningún talento, pero no es verdad. Todo el mundo tiene uno pero hay que descubrirlo. Tener talento no es ser el mejor haciendo una cosa es hacer el máximo para conseguir la felicidad. El elemento se convierte en algo importante en tu vida. La vida es una cosa orgánica y creativa, puedes crear tu propia vida diariamente pero hay que creerlo realmente. Ah y ahora pensarás que ya eres mayor para hacerlo, pero te equivocas, ¡no hay una edad para hacerlo, nunca es tarde!

El otro día escuchaba una historia de una persona que llevaba 40 años queriéndose ir a vivir a la montaña, aún no lo había hecho, ¿Por qué? Porqué no se había atrevido. ¿Cuántas cosas queremos hacer, sabemos hacer o nos apasionan  y no hacemos? ¿Es esto vivir a medias, es vivir con sentido?

Toca rebuscar, parar y pensar si realmente nuestras vidas tienen sentido…y si no es así, quizás es que no estamos viviendo. Sólo pensarlo me aterra ¿estoy desarrollando mi elemento?

Dicen los expertos que las segundas oportunidades no son buenas y ahora más que nunca creo en ellas, con fuerza y entusiasmo ¿Y si hacemos que esa segunda oportunidad ofrezca sentido a eso que dicen habitar en nuestro planeta? Yo por lo menos lo voy a intentar.

El crecimiento es un proceso de prueba y error: es una experimentación. Los experimentos fallidos forman parte del proceso en igual medida que el experimento que funciona bien. No hay nada en la vida que no contenga sus lecciones. Si estás vivo, siempre tendrás algo para aprender….Pues sigamos…

¿Qué sentido tiene lo que hacemos? ¿Cómo debemos obrar para descubrir el sentido profundo de nuestra vida? ¿qué actitudes tomar para acercarnos a ella? Pienso que 4 sencillos pasos pueden acercarnos a hacerlo

  1. VALORES: Ten claro cuáles son tus valores, aquellos que sustentan tu persona. Los valores no cambian en el tiempo lo que cambia es nuestra percepción sobre ellos.

  1. MOTIVACIÓN: La motivación intríseca, la que nos permite dar un paso más se aleja a ir más allá nos descubre que estamos por encima de las cosas materiales, que las podemos manipular y modificar…pero nosotros no debemos ser un ser perecedero ni cambiante.

  1. NECESIDADES HUMANAS: Nútrete y ten cubiertas las tres necesidades básicas del ser humano: seguridad, dignidad y amor (amor propio y amor por el prójimo).

  1. ANÁLISIS: Ten capacidad de análisis para saber distinguir entre lo importante de lo trivial, de lo permanente sobre lo transitorio

Todo esto nos ayudará a determinar a establecer qué tipo de persona queremos hacer y qué tipo de persona queremos llegar a ser.

 

IMG_2400

 

 

 

 

 

[NOTA: ©Si eres el autor de esta imagen y quieres que la descuelgue, contacta conmigo].

 

HIJO, CORRAMOS EL RIESGO – Sonia López – 30/05/2016

HIJO, CORRAMOS EL RIESGO – Sonia López – 30/05/2016

¿Qué sería del mundo sin valientes?

Sin personas dispuestas a todo, a todos e ir a por todas.

Porque la ilusión nos alcanza muchas veces, pero sólo en algunas estamos lo suficientemente seguros como para agarrarla fuerte de la cintura y marcarnos un lento con ella…

¿Qué sería del mundo sin curiosidad?

Sin chispa, sin motores de arranque, sin cabezotas dando la lata e insistiendo en que sí se puede cuando a todos les da por frenarles las ganas.

Porque todo aquello que se imagina, de algún modo ya está creado. Y desde cuando creamos hasta el momento en que puede ser mostrado, se da como margen una medida que no tiene nada que ver con el tiempo. Sino con la fuerza bruta de pasión que cada uno dispone por ponerse manos a la obra.

 

Quizás, una de las obras más grandes sea la de meterse de cabeza en la aventura de ser padre o madre. Sonia lo hizo. Y entre sus responsabilidades, una de las más importantes es hacer que su hijo esté dispuesto a ser quien es. Y a que tenga en la cabeza la certeza de que cada uno de nosotros es ENORME en su particular grandeza.

 

Leedla y votad. Y, ya puestos, sed valientes. Aunque sólo sea un rato…

 

¡Mi nombre es Sonia López y me encantaría poder pasar a formar parte de tu equipo! Soy maratoniana y mi dorsal de #unoentrecienmil siempre me acompaña.

Hace 10 años descubrí cual era el mejor oficio del mundo, aquel que me hace inmensamente feliz. El que me colmo de felicidad y en ocasiones me desespera. Aquel que me hace desaprender a diario y me ayuda a mejorar. Aquel que con un simple “te quiero mamá” hace que pueda tocar los dedos con las puntas de las manos. Aquel en el que invierto todas mis energías a enseñar a mis pequeños a tentar al futuro, a querer que se pueda, a no tener miedo a fallar.

Un fuerte abrazo

 

 

HIJO, CORRAMOS EL RIESGO

 

– Mamá, no se si debería hacerlo.

– Si no lo pruebas jamás sabrás si hubiese merecido la pena arriesgarse.

– ¿Tú que harías mamá?

– Sin duda, intentarlo.

– ¿Y si no me sale bien?

– Todas las decisiones que tomes conllevarán un riesgo. Para ser feliz deberás aprender a lidiar y superar todos tus miedos.

– ¿Y cómo sabré si debo o no lanzarme?

– Sólo debes asegurarte que, lo que decidas hacer, te hará feliz. Cuando sientas que eres capaz de aventurarte, de acercarte al acantilado sin miedo a caer, que lo imposible se pueda lograr, estarás preparado para empezar a trabajar por aquello que realmente desees.

Tendemos a intentar controlarlo todo, el ritmo desaforado en el que vivimos da poca opción a crear, probar, experimentar o retroceder. Todo está reglado, programado y, en muchas ocasiones, concedemos poca disyuntiva a la espontaneidad. No hay tiempo para salir del camino marcado, para dar opciones de elegir. Educamos a nuestros hijos a ser comedidos, a hacer lo correcto, a seguir las normas sin titubear, a saludar y dar las gracias. Convertimos la incertidumbre y lo desconocido en un engorroso compañero de viaje, lo que no controlamos nos abruma.

Añoro de mi infancia es el cosquilleo que me producía el no saber que pasaría. La sorpresa, lo extraño, lo inesperado, se convertía en un momento fascinante. Por esta razón, intento recuperar esa magia que tanto me hacía feliz y educar a mis hijos en la valentía, animándoles romper con los formulismos, a morder la vida sin necesitar siempre una red. Ojalá nunca permitan que nadie les diga en lo que deben soñar, que corran el riesgo a diario de ensayar distintos caminos, que sean capaces de decir lo que sienten para no perder lo que deseen. Que recuerden siempre que podrán arrebatarles todo menos la capacidad de elegir, su actitud personal ante las circunstancias, la fe en su propio futuro, la confianza ciega en su trabajo. Hijos tentad al futuro, querer que se pueda, sed humildes, no tengáis miedo a fallar. Sed osados, trabajad por de todo aquello que os haga dichosos porque el hacer es la mejor manera de decir. Morded la vida con uñas y dientes, reinventaros las veces que sea necesario, comprometeros con vuestros deseos, no dejéis pasar nunca ningún tren.

 

Porque el mundo lo cambian únicamente los que están dispuestos a ir paso tras paso sin mirar atrás, sin condicionarse por lo que dirán, que trabajan con entusiasmo desmedido, los que no fabrican excusas y sueltan todo aquello que se convierte en un lastre. Convertiros en estudiantes de por vida, hambrientos por aprender, por disfrutar de cada nuevo rincón descubierto, por hacer que las cosas sucedan.

No cultivéis la queja, elaborad soluciones, razones para querer seguir. Vivid sin pedir permiso, con agallas, devorando cada amanecer. Volad sin límites, sin prejuicios ni reproches, aceptando la imperfección, aprendiendo del error..

Recordad siempre que vuestro momento es el ahora, que si nunca os arriesgáis  a cruzar el río nunca sabréis que esconderá la otra orilla. Si vais a caer, que sea en la tentación por vivir.

_MG_6034_2

 

 

 

 

 

 

 

[Imagen portada: http://2.bp.blogspot.com/-R2dYqLtvJ6U/Urn_xWqXPPI/AAAAAAAAEJ8/Km0gPJntxtM/s1600/tumblr_mnoberHOek1stfyo8o1_1280.jpg]

VUELAN – Carlos del B. Iglesias – 27/05/2016

VUELAN – Carlos del B. Iglesias – 27/05/2016

La realidad que tenemos ahí afuera… deja mucho que desear.

Es doloroso que mentes ansiosas por una pureza distinta a la que ya existe busquen justificar lo que se entierra un día tras otro. La sangre de muchas historias anónimas sacuden ríos de tinta de reporteros, escritores o personas como tú y yo que sabemos que la violencia siempre mata. 

Estoy con la mente cansada del ciclo que no deja de repetirse: no hay vidas que valgan más que otras, por mucha dialéctica que se use para convencernos de lo contrario.

Lo que sucede en esa parte del mundo hace tiempo que dejó de ser una cuestión de fronteras. Es un ojo de huracán que no cesa. Y lo único cierto es que allí hoy, mañana, cada día, hay personas que mueren asesinadas. Lo cierto es que allí hoy, mañana, cada día, hay personas (israelíes y palestinos) que por todos sus medios buscan la paz. Lo cierto es que allí y aquí, ayer hoy y mañana la falta de compasión nos está arrancando la ternura… y la humanidad. 

Nada puede justificar una masacre: ni un legado histórico, ni la falta de recursos, ni un sistema salvajemente financiero. Nada. Porque si tenemos la suerte de contar con ideas, labios y manos, todo lo que sea propulsar el miedo está fuera de lugar.

Hoy, entrada dura en el blog. Carlos tira de llagas y heridas que sabemos que existen en un poema de amor. Pero de amor a nosotros mismos. Incluso a aquellos a los no llegarás a conocer nunca. Que no sepas de ellos, que no los veas, no significa que no existan, que no sangren y que no duelan como los demás…

¡Vota y decide!

 

Creo que mi escrito tiene que ser elegido porque es un poema, hay pocos poemas y es buena la variedad en todo, enriquece el conjunto.
Es de amor, de esperanza y reivindica la capacidad de los seres humanos para combatir la violencia y la sinrazón con deseo y corazón.
El amor puede todo, con todo.
VUELAN

Vuelan sobre nuestras cabezas esos misiles que silban muerte.

Hayamos en nuestro lecho refugio.

Yacemos juntos, pegados, siendo uno…llorando.

 

No podemos entender que hemos hecho mal,

a que Dios hemos molestado,

a que puerta hemos llamado para que no se nos deje en paz.

 

Porque somos, hemos sido y seremos

jóvenes ansiosos de libertad

que buscan un trabajo,

que tienen hambre,

sueños,

pesadillas que son provocadas por la violencia no contenida del vecino.

 

Por su ira

 

por sus ansias

 

por sus dirigentes envueltos en naftalina que viven de no dejarnos vivir a nosotros.

 

Nadie nos dice que hacer para parar esto.

 

No queremos hincar la rodilla, agachar la cabeza, sentir el ingrato sabor del que concede su libertad.

 

Mucho menos ahora,

amor mío

que dentro de poco seremos tres

y seguimos anhelando que todo cambie,

sane,

que sonriamos sin miedo a que una bala nos destroce la cabeza

por ese deseo

debemos,

tenemos que

llamar a nuestra hija…Paz.

 

Será la hija más preciosa fruto del amor de una israelí

y un palestino.

 

10408153_703476086382699_1398191717138400301_n

LO QUE UNA LLAVE PUEDE ABRIR – Cristina Marcos – 24/05/2016

LO QUE UNA LLAVE PUEDE ABRIR – Cristina Marcos – 24/05/2016

 

No hay dos sin tres.

 

Son seis, según dicen los expertos, los máximos puntos que separan a una persona de otra.

 

Hay mil historias en cada esquina.

 

Y más de cien motivos para contarlas.

Pero… de todos los números que existen, quizás el más enigmático es el número uno. El valiente y solitario. El que abre la veda. El comerciante de nuevas rutas… El que guarda los secretos, estoico, hasta que llega quien le sucederá.

Se sabe único. Y entiende que cuando nos referimos a él pensamos en lo irrepetible. Es el peculiar y el diferente. El que pone la primera piedra y arranca con la zancada que nunca nadie antes se atrevió a dar.

 

Uno es el deseo sin cartón piedra.

 

Uno es quien destaca por, pese y para todo.

 

Uno es también el episodio que nos cambia la vida.

 

O la llave que abre la puerta que quizás ya nunca tengamos que cerrar…

 

Hoy Cristina trae esa llave envuelta en el misterio de lo que no se sabe. En lo que puede suceder… o no. En las casualidades que se visten de seda. Y en todo a lo que hoy buscamos respuesta porque no tenemos la paciencia de crear la pregunta adecuada para ella…

Os dejo en vuestra mano esa llave… ¡y a ver si le abre las puertas de muchos votos!

 

He conocido tu iniciativa a través de “El Periódico de las Buenas Noticias” y me ha encantado tanto el proyecto como tu blog, así que me he animado a escribir y a colaborar con un relato.
¡Enhorabuena y gracias!
Motivación: Qué algo te mueva a escribir es ya un buen premio. Esta es una historia en la que todo tiene una razón de ser y donde el misterio es una revelación.

 

 

LO QUE UNA LLAVE PUEDE ABRIR

Esa mañana de principios de septiembre volvía de pasar fuera el fin de semana y al ir a pagar el billete, me di cuenta de que en el monedero había una llave y que era sin duda de una taquilla. Durante el viaje me estuve rompiendo la cabeza tratando de recordar dónde estaba la cerradura que abría aquella llave, amén de preocuparme ligeramente por este fallo de memoria, inusual en mí. Sin duda era la taquilla de un supermercado, porque son las taquillas que yo manejo. Y llegué a la conclusión de que con toda probabilidad era del supermercado del Corte Inglés. Y de que la llave debía llevar en mi cartera al menos desde el miércoles o el jueves, día en que cambié la de verano por esta. Lo más grave era que no tenía ni idea de qué podía haber dentro de esa taquilla. Hice un repaso de toda la semana: ¡Nada, vacío de información! Al final concluí que, a la salida del trabajo, me acercaría al Corte Inglés, bajaría al supermercado y se resolvería el enigma. Y así lo hice. Al principio probé la llave -de apariencia exacta a todas las demás- en las taquillas que permanecían cerradas. Sin éxito. Y después procedí a probarla en las que estaban abiertas, lo cual suponía meter una moneda de un euro, cerrar la taquilla, sacar la llave con el correspondiente llavero e introducir la mía para probar suerte. Nada. Me dirigí entonces a un empleado y le conté grosso modo la situación. Muy amable, llamó a su jefe, que se hizo un poco el remolón, le conté la historia e intentó, también sin suerte, abrir las taquillas con mi llave. Le expliqué que siempre suelo utilizar 3 taquillas en concreto: las que son más grandes y están más cerca de la salida. Él, que tenía prisa, se dirigió entonces a los guardias de seguridad del centro comercial. Les relaté nuevamente todo, que no soy despistada y que esto es algo rarísimo; en fin, más o menos traté de justificar que no soy una pirada que se dedica a hacer perder tiempo al personal. En efecto, la llave era igual, me señalaron, pero no tenía llavero. Y era verdad. Y tan pancha les dije que tenía una ligera idea de haber metido la llave en el monedero y haber pensado: “pues mira qué bien, así no me ocupa”; añadí que soy una persona metódica en este aspecto, que si la llave tiene llavero la guardo en un compartimentito del bolso y si no, cosa más frecuente de lo que ellos afirmaban, la guardo siempre en el monedero. Tras insistirme en que podría ser de otro supermercado (y me nombraron todos los de esta ciudad) y yo responderles que no había ido a ningún otro en bastante tiempo, les pregunté si ellos solían comprobar las taquillas a menudo y si en caso de que una permaneciese durante mucho tiempo cerrada, la abrían para verificar qué ocurría con ella o si les habían dicho que habían encontrado algo… NADA. Les di las gracias, manifestaron su pesar, nos despedimos y salí de allí agotada, pensando en cuántas veces una llave de una taquilla, en un bolsillo de la víctima, había resuelto el enigma del crimen de una serie policiaca. Estuve torturándome tres días más porque no recordaba ni qué abría esa llave, ni qué contenía lo que abría.

Me había olvidado casi de esta historia, cuando quince días después volví a los grandes almacenes y me disponía, como casi siempre, a depositar la cartera y una bolsa con compras, y escuché la conversación de una chica con una de las dependientas. Había hecho una compra considerable y quería dejar los productos no perecederos y de más peso hasta el día siguiente.  La empleada, muy eficiente, le explicó que tenía que consultarlo con el personal de seguridad: “cada noche revisan las taquillas para cerciorarse de que no queda ningún casillero cerrado con mercancías que puedan deteriorarse o que pudieran resultar peligrosos” -dijo. Y entonces se disparó la alarma en mi memoria y le comenté toda la historia de la llave y cómo el día en que ocurrió, el personal de seguridad que estaba de servicio se comportó de un modo extraño y para nada coincidía lo que me habían comentado con lo que al parecer era la praxis normal cada noche, quizá porque era ya a última hora, antes de cerrar y estaban cansados o quién sabe por qué.

Después de atender a la clienta que solicitaba permiso para dejar la compra hasta el día siguiente,  el guardia de seguridad de turno este día, me escuchó con mucha atención y me confirmó lo que había dicho la empleada. Le mostré la llave, que seguía conservando en el monedero, y verificó que se trataba en efecto de una llave de esas taquillas y además que el número de referencia era el consecutivo al de la llave número 20. Me acompañó entonces al servicio de atención al cliente, donde se custodian los enseres olvidados durante dos meses, al cabo de los cuales se donan a alguna ONG. Comprobaron que el servicio de mantenimiento había cambiado la cerradura número 30. En la zona de almacenaje estaba el contenido que yo había olvidado al menos quince días antes. En una bolsa había algún producto de perfumería, un foulard, y un sobre de regalo. ¡Lo había olvidado por completo! Me gusta elegir los regalos pensando en su destinatario; nunca me ha gustado regalar dinero, ni en las bodas, ni a los niños de la familia, pero en esta ocasión, de forma excepcional y por fuerza mayor, había comprado una tarjeta-regalo por valor de 150 euros para que los disfrutase como eligiese una persona muy querida tras 40 años de trabajo. Se la entregaría en la cena de despedida, a final de septiembre.

Entonces reparé por el ticket que había olvidado la compra el 5 de septiembre y que la había recuperado el día 22. Estaba claro que esto era una señal. Ni siquiera había echado de menos lo que había comprado; daba por perdido algo que no recordaba. Y no me lo pensé dos veces. Compré tres enormes cajas de bombones para los empleados del súper, de atención al cliente y para el personal de seguridad. Entregué después la tarjeta y pedí que me devolviesen el importe. Hice una parada antes de salir de los grandes almacenes. Junto a la puerta había una mesa de cuestación que casi ignoré al entrar. El 22 de septiembre es el día mundial de la leucemia. Les dejé el sobre que les estaba destinado desde el día que lo perdí, el 5 de septiembre, día internacional de la beneficencia. Me fui sin prisas, pensando en qué regalo haría a mi amiga.

 

Foto Cristina Marcos Martín

EL LIBRO VERDE – Lía Contador – 24/05/2016

EL LIBRO VERDE – Lía Contador – 24/05/2016

¿Cuáles son los mejores libros: los que ya están escritos o los que están por venir? 

¿Cuáles son las mejores historias: las que se cuentan en esos libros o las que no conoceremos nunca?

Tira de la retórica, porque sé que la respuesta es difícil…

Yo tengo mi propia teoría. Hace tiempo que creo que la verdad es ficción hasta que a alguien le da por vivirla. O que todo está por hacer y es nuestra tarea desenmarañar los hilos de los que podemos tirar. Más que nada para que tu reputación personal se sienta sana y salva contigo mism@. Perciba que algo hiciste… Da igual si grande o pequeño, que aquí es el único lugar en el que el tamaño no importa. Porque quien construye algo, por mínimo que sea, da lugar a un espacio de crecimiento.

Y en mis treintaytantos veranos que he consumido, creedme: el mayor espacio que he conocido es ese que se construye en pareja. Que una pareja, no te engañen, es lo que se crea después de que llegue el amor.

Hablando de amor, cuando se reciben retales con letras de la mano de alguien enamorada como Lía, toca leerla con detenimiento. ¡Veamos si ella te hace caer rendida a sus pies!

 

Mi nombre es Lia Contador, tengo 26 años, soy Chilena, psicóloga de profesión y actualmente me desempeñó como marketing manager… Disfruto una buena canción, reír junto a mis amigos, escuchar el viento, saborear un helado o una copa de vino y sentir la arena tibia de la playa… Escribo por gusto, en mis infinitos libros, libretas, papeles, iPad. El libro verde existe, y es mi mayor tesoro porque cuenta mi propia historia de amor y desamor… Este es un pasaje que marca el comienzo de esa historia real y su mayor valor es la esperanza y la Ilusión.

Sé que tengo muchas ganas de compartirlo, ya que es una mezcla entre realidad y ficción que narra un momento donde confluyen muchos otros fragmentos de una pareja joven, que está recién conociéndose y atreviéndose a quitar las caretas y protecciones que uno muchas veces pone de resistencia al conocer a alguien nuevo. Refleja toda la ilusión de un mágico comienzo, cuando dos personas sienten que no existe nada ni nadie más a su alrededor y deciden embarcarse en una aventura juntos.

¡Gracias por compartir esta oportunidad con el mundo!
Un abrazo,
Lia

 

EL LIBRO VERDE

Mia estaba aterrorizada. Deseaba haberse atrevido a abrir su corazón, pero hablar sobre sus sentimientos era algo que no se le daba fácil. Había quedado en silencio luego de que Alex le revelara lo que sentía por ella. Se despidieron, Mía tomó su auto y manejó en dirección a su casa. Manejaba de memoria sin pensar hacia dónde iba, mientras el corazón se le aceleraba y el olor del té de jazmín que habían estado tomando hace unos minutos en la terraza se mezclaba con las sensaciones al repasar mentalmente los fragmentos de la noche vivida. Casi por instinto, se detuvo y estacionó el auto a un costado de la calle, tomó su celular y escribió una nota: “Me gustaría decir algo en este momento, pero no puedo, estoy muda, y un poco adormecida… Tuve que parar a escribir, a escribirte. Me gustaría seguir mi intuición, trato con muchas ganas, quizás no suficiente, al menos no lo suficiente para saber si es realidad o ficción. A veces me pierdo en las idealizaciones y ahora quiero creer que hay magia, la siento y no me importa perderme”. Lo leyó tres veces. No cambio ni una sola palabra, luego copio, pegó y envió un mensaje de texto a Alex. Ahora no había vuelta atrás, había decidido compartir sus sentimientos, en parte porque ya eran tan intensos que no sabía cómo contenerlos y también porque sabía que era la única forma de comprobar si este sueño era real.

Al despertar la mañana siguiente, encontró un mensaje de Alex en su inboox de Facebook.

“Una ligera sonrisa y una infinidad de pensamientos bastaron para que el insomnio se encargara del resto. Esperaba, más temprano que tarde, la creencia que mutó a certeza con el parpadeo de mi teléfono. Disculpa que tus palabras no fueran correspondidas pero es que la impresión fue tal que enmudecí. Te agradezco el permitirme conocer aquella arista de tu ser, empero sería infinitamente  más  placentero crear un momento en que todas estas cosas confluyan simultáneamente. Aquí te dejo un ápice de mis pensamientos nocturnos”. El mensaje iba acompañado de un vídeo de la cantante islandesa Björk.

Mia no podía creerlo. Aún confundida entre la realidad y la ficción presionó el link y disfrutó los paisajes y melodías del vídeo de Joga, mientras una lágrima de alegría caía por su mejilla. Ya no tenía duda alguna, estaba completamente enamorada, este  mensaje había sido el impulso que necesitaba para embarcarse en esta nueva aventura. Quería ser precisa al enviar su respuesta, le daba miedo no lograr condensar las ideas y es que realmente no sabia cómo explicarle a Alex lo que había pensado y sentido al leer su mensaje. Por suerte, ella grababa todo en un pequeño diario personal que llamaba “El libro verde” y lo tomó para repasar las notas de los últimos días. Al leer comprobó lo que sospechaba…este amor había nacido mucho antes, sólo faltaba que el lenguaje lo trajera a la realidad… Este amor en potencia existía desde siempre, no en un espacio físico compartido, sino en el proceso continuo de creación. Sabía que explicar esto sería muy enredado, por lo que recurrió a algunos pasajes del libro verde para que Alex pudiera comprender cómo las cosas habían ido tomando su propio rumbo y cómo esto se relacionaba con el pensamiento de él y el anhelo de ella de que las cosas confluyeran simultáneamente.

Tomó cinco párrafos antiguos y anotó las fechas; quería demostrarle a Alex cómo las cosas fueron buscando un rumbo. Su mensaje había respondido las inquietudes que Mia desconocía y no había podido articular. Ahora ella no quería pensar más. No le interesaba buscar explicaciones, había compartido sus pensamientos más profundos para dejarse leer, para agradecer la sinceridad y el impulso que la habían ayudado a ver dentro de ella y atreverse a tomar esta  invitación a compartir. Luego de los cinco párrafos agregó un sexto para cerrar su respuesta

 Y si realmente existe aquel momento en que las cosas confluyen simultáneamente le temo, temo porque no logro imaginar la forma de contener esa sonrisa. 

 

image2

 

TIC TAC – Yolanda Cou – 29/01/2016

TIC TAC – Yolanda Cou – 29/01/2016

Y cuánto no se podrá hacer con la imaginación…

Y qué no se resolverá cuando las ideas te lanzan al vacío.

Y dónde se pasearán las vacas flacas en los días de lluvia.

Y cuándo se apreciarán los resultados de las decisiones correctas… y también las incorrectas.

Y para qué se alzarán las llagas en las manos que parecían curadas de espanto.

Quizás las neuras nos llevan finalmente a un camino. Y el caos que nos despellejaba vivos termina por arrastrarnos, sin presión, al método que desde siempre nos había estado esperando. Porque siempre hay treguas donde queramos escucharlas. Y sientan bien… muy bien.

 

El TIC TAC de Yolanda es pequeño, intenso, certero. Sólo toca votar.

 

Tic, tac… que casi no llego… he aquí mi texto “Tic, tac” y una breve exposición de quién es la persona que hay detrás. El texto, escrito en primera persona,  no es más que la expresión de un sentir, el del cansancio de un reloj que marca mi vida. Cansada de mucho, ya solo hay un deseo, disfrutar de lo que pueda quedar porque la vida ni es corta ni es larga, tan sólo tiene giros inesperados. Espero que os guste.

Yolanda 
Docente de Educación Primaria
 

Nos vemos en el camino…

 

 

TIC TAC

Mi reflejo en el espejo dice que me conoce de vista. Reconozco que apenas le he dado tiempo a conocerme, pero últimamente le miro más, a ver qué opina. El tiempo ha pasado rápido y ya empiezo a ver sus estragos en mi piel, y creo que mirando hacia atrás, he corrido mucho y no me había enterado de ello.

Soy adicta al chocolate, al olor del café recién hecho y al rocío de las mañanas, que me recuerda a mi infancia cuando los fines de semana nos íbamos al “monte, montero” bien tempranito y nos gustaba mojarnos las botas con el rocío de las plantas.

Soy y no soy, pero lo que sí soy, es alguien que disfruta con los sueños y aunque a veces me encanta seguir el camino de las baldosas amarillas, junto mis zapatillas, y en tres golpecitos, vuelvo a casa.