Un día llega.

Lo hace sutil, sin barreras… sin apenas percibirlo. Aunque después caiga a plomo sobre tus raíces.

Siempre he creído que lo que azota los cimientos lo hace con toda su buena intención. Para que recuperes lo que poco a poco te has ido dejando en el camino hacia lo que eres ahora. Porque nos convertimos en algo que no está hecho tan a medida como lo que el destino nos tenía preparados. Por eso la vida nos pone pruebas: a nosotros y a quienes comparten el aire que respiramos.

Enfermedad tiene diez letras. Pero muchas palabras que le atamos a conciencia… ninguna agradable, por cierto. Ante ella, no sabemos muy bien cuál será el resultado. El peor de los casos siempre cuelga del horizonte, pero no es cuestión de quedarnos colgados con él. Nos merecemos algo nuevo. Tanto si nos pone de combate en la primera línea de choque como si nos reubica la escala de valores, los días de enfermedad tienen que ser para estar. Estar aquí,… y de una vez por todas. Que cada bocanada que llega a los alveolos no sea sólo aire que respiras. Que sea más. O que sea TODO. Que te amase los malos pensamientos y tires por la borda los “debería” que has mascado tantos años.

También suceden milagros. Y no me refiero sólo a la cura. A veces hay milagros de conciencia. Uno sabe que el resultado será igual, pero no se escama la piel ni se apolilla para compadecerse, quieto y dependiente.

Uno de esos milagros es quien hoy a escrito esta entrada. Se llama Daniel. Ha luchado. Ha vencido. Y hoy escribe para todos aquellos que también quieren hacerlo. Lo de luchar y vencer.

Vivamos a por todas. Y votemos de igual modo. Gracias Daniel, que a mí y también sin esperarlo me has tocado hondo… al fondo, directo a las entrañas.

 

 

Aquí tienes mi aportación, mi historia. Una historia tan real como sincera, cargada de muchísima fuerza y ánimo de tirar para adelante. Resumida, sin profundizar ni resaltar lo menos bueno que, con 29 años, un cáncer te puede aportar. Donde mi circunstancia es la de muchas personas. Que no seré el primero y me alegraría no ser el ultimo que la supere: juntos lo haremos, juntos los hacemos . Por eso te escribo, porque estoy convencido de que en muchísimas ocasiones nuestros objetivos no se cumplen por falta de actitud positiva y falta de motivación. Por eso no nos podemos rendir ante cualquier circunstancia. Cuando estaba con la enfermedad, mucha gente me insistía en mi fuerza y en mi estado de ánimo. Yo no le daba importancia, creía que todo el mundo en mi misma situación actuaría igual. Pero no es así: por eso comparto mi historia. Por la necesidad de luchar con entusiasmo para alcanzar nuestros objetivos.

 

 

LUCHANDO. RIGUROSAMENTE PERFECTO.

 

Enero 2010. ¿Qué te pasa Dani? No sé, algo no pinta bien. Intenta descansar, aún queda guardia.

Duermo pensando en mi familia, mi chica, los planes para el día de Reyes, el partido de mi equipo, mi moto. Ven por aquí Dani. ¿Y el resultado cuál ha sido? Es un tumor en el colon. ¿Qué hay que hacer? ¿Cómo se cura? Dime, ¿cómo será el tratamiento? Cirugía y quimioterapia, cortaremos la parte dañada y uniremos. 8 sesiones de quimioterapia. ¿Cuándo empezamos? En verano quiero volver a trabajar en la piscina y a mis guardias, me apetece montar en moto. ¿Dolerá? No, será molesto y duro. ¿Perderé el pelo? Es posible, pero volverá a su estado normal. ¿Podré hacer deporte? ¿Ir a la piscina? Sí, pero tendrás limitaciones. De acuerdo. Se lo explicamos a tus padres. Sí, pero yo estoy delante. ¿Te podré preguntar lo que quiera y cuando quiera? Sí, no lo dudes. ¿Pues, a qué esperamos? Empecemos cuanto antes.

2011. Hemos visto unas manchas en el hígado. Si pude con el colon, podré con el hígado. ¿Cómo actuaremos ahora? Operamos y quimioterapia, esta será distinta. Hoy no puedo quedar, tengo ciclo, tú pones la hora para vernos mañana y merendamos juntos. Dani, ¿te cansas? No, sólo tengo mucha hambre y picor en la cara. En 21 días nos vemos.

2012. Hemos empezado perdiendo el partido 3-0, la diferencia es grande, pero daremos la vuelta al resultado, ganaremos. Este hospital es distinto. A la tercera va la vencida. ¿Qué tal estas? Recuerdo muchas cosas, han pasado muchas cosas. No Dani, eso no es cierto, has estado mucho tiempo sedado, y tu realidad no es la realidad. Volvemos a casa, recta final, sólo 6 meses, sólo 8 ciclos de quimioterapia, sólo quedan muchas pastillas.

Pasa el tiempo, trabaja, monta en moto, está casado, ríe y tiene una niña pequeña. Cuando le ven le preguntan: ¿Qué tal de lo tuyo? ¿Lo mío? Lo mío se llama libre de enfermedad y rigurosamente perfecto. Fuiste muy valiente, ¿cómo lo hiciste? Viviendo, mirando hacia delante, de la mano de mi familia, mi chica, mis amigos y mi música, teniendo la seguridad de vencer, creyendo en mí, persistiendo en el esfuerzo con actitud positiva y buen humor, para relativizar y tomar distancia ante las adversidades, disfrutando de todo lo que me rodea, contando mi historia. Con entusiasmo. Sin vergüenza. Sin miedo. Luchando, luchando, luchando.

Finales 2015. De todo aquello, quedan las revisiones semestrales, las anécdotas, una gran cicatriz en el pecho, una calva, pero sobre todo, y lo que nunca acabará, siguen las ganas de disfrutar, de reír, de cantar bajo la lluvia y saltar en los charcos, ver crecer a su hija de la mano de su chica. Aunque no pudo controlar las circunstancias, siempre fue responsable de su actitud, porque sólo los que tienen una potente actitud positiva ante la vida, consiguen superar momentos muy complejos y alcanzar metas muy especiales. Sin actitud positiva, no hay futuro.

 

JOTA2006

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