Un poco de autobiografía.

Cuando era pequeña siempre me llamaban la atención las imperfecciones. Quizás porque en ellas yo veía justo lo contrario. Los peros, las muecas. Los abrigos deshilachados, las manchas de humedad en la pared. Las citas a las que se llega tarde. El exceso de sal en la comida. Las uñas partidas. Las narices aguileñas. Las marcas de guerra en la piel…

Me gustaban precisamente porque, fuera del “bonitismo”, tenían algo que las hacía peculiares: tenían historia. El abrigo enganchado minutos antes con el anillo de casada de su mujer al cogerla de la cintura para sellarle los buenos días con un beso. La bañera llena de pasión y la pequeña grieta por la que explosivamente también cayeron los gemidos. La mamá que perdió el tren de las nueve por 10 minutos más con su hijo, haciendo esperar al agente inmobiliario que gestionaba su casa embargada.

Los hay que manejan con arte la ilusión de hacerlo todo lustroso, agradable a la vista. Y luego estamos quienes nos “manchamos” pero sin ganas de limpiar, porque no es suciedad lo que se nos pega entre las manos, sino la sensación caótica de la que vienen cargados los sueños. Y soñar, lo que se dice soñar, es lo que finalmente da movimiento al mundo.

En un miércoles como hoy, podemos soñar con Álvaro. Y votarle. 

 

 

Mi nombre es Álvaro y desde mi admiración más sincera a quienes dominan el arte de la escritura, he decidido compartir algo que escribí hace poco más de un año. Mi humilde aportación a la cual, ¡tintes positivos no le faltan! No acostumbro a escribir mucho pero si lo hago,  ¡es para escribir algo que levante el ánimo!

*La foto es de uno de mis lugares favoritos; uno que he visitado cuatro veces en poco más de un año y al que siempre sueño con volver. =)

 

 

JAMÁS PONGAS LÍMITES A TUS SUEÑOS

(Y, por supuesto, ¡nunca dejes de soñar…!)

 

 

Esas veces en que de forma inconsciente nos dejamos llevar, permaneciendo con la mirada fija donde a simple vista pudiera no haber nada y sin embargo, lo hay… ¡Claro que lo hay!

Es el reflejo de aquello que tanto significa y que jamás sería posible sin la ilusión, el sentimiento, la esperanza… Invisibles a los ojos, son parte fundamental de nuestro interior y nuestros sueños. Sensaciones que, no sólo marcan el rumbo hacia aquello que anhelamos, sino que serán fieles compañeros de viaje.

El conmovedor viaje hasta alcanzar un sueño. Un desafío que se ha de afrontar consciente de las dificultades pero desde la tranquilidad, con el impulso de incautas ilusiones y mucha perseverancia. Ningún esfuerzo será en vano y sólo desde el corazón seremos capaces de luchar por nuestros sueños…

 

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