La conocí hace eones… y siempre me gustó su nariz. Pequeña, curiosa, bonita, perfecta. Exactamente igual que ella. Me gustó también su actitud ante el mundo: redondeadamente sensual, fuerte como una roca. Sonriendo, siempre. A carcajadas, la mayoría de las veces. Aunque lo que me ató desde el inicio fue su nobleza.

Mar, “la Montoro” en mi casa, es de las que no se deja coger con la lazada. Lo salvaje es la vida sin contaminar, y creedme que tiene mucho lo primero y nada de polución en sus venas. Algun@s la conocéis por su faceta profesional. Yo tuve la suerte de que me la pusieran de amuleto en el camino. ¿Verdad que lo que da sentido a las relaciones es directamente proporcional a la facilidad de entenderse con una mirada? La suya es gatuna y abierta. La suya te invita a pasar. Porque hay miradas que seducen, pero otras, las más bonitas, te cogen de la mano para que ya nunca más te sientas solo…

Ha sido mi confidente, mi refugio. La que ponía la salvedad a las reglas que yo no quería que se cumplieran. Mis noches de desfase, pero también las de silencio. Ha ido a recalar a todos mis puntos de inflexión: los buenos y los regulares. Y así como un reloj suizo, ella tampoco me ha fallado nunca.

Mar.

Mi credo. Mi amiga. Mi hermana…

 

 

El texto de Mar Montoro no vendrá acompañado por la encuesta de votación, puesto que es una de las colaboradoras directas del libro “Un buen día lo tiene cualquiera”.

LA LIBERTAD
Cuando mi amiga Rocío me pidió unas palabras para este libro tan especial me planteé la inmensa responsabilidad que esto era y quise medir muy bien mis palabras para que lo que pueda aportar le sirva de ayuda a alguien.
Últimamente, lo que más me preocupa es la sensación de libertad y qué es realmente sentirse libre. Bueno, la verdad es que mi vida ha cambiado bastante desde que soy madre y esto me ha hecho replantearme lo que es realmente importante en la vida y lo que no…
Vivimos a mil por hora, enganchados a nuestros trabajos, obcecados en ser los mejores en todo, los más guapos, los que más dinero ganamos, los que llevamos el mejor coche, vivimos en la mejor zona… en definitiva, perdemos prácticamente todo el tiempo de nuestra vida tratando de ser “los más guays”
Y, ¿sabéis que? Esto no nos conduce a ninguna parte, salvo a agradar a los demás y desagradarnos cada vez más a nosotros mismos…
Una vez comprendamos esto, estaremos comenzando a andar el camino hacia la libertad individual…
Bien, así es… No hay que ser esclavos del trabajo, hay que utilizar los beneficios que el trabajo nos proporciona a favor nuestra y no en nuestra contra. ¿De qué sirve todo el dinero que ganas si no tienes tiempo para compartir tu vida con tus seres queridos? Hay que trabajar pero también hay que vivir, no lo olvides… No hay nada más maravilloso que poder dedicar el mayor tiempo posible a esas personas que amas. Serás más feliz, irás de mejor humor al trabajo y finalmente serás más libre.
Otro asunto que me preocupa, y además muchísimo, es la esclavitud que nos producen las redes sociales. Nos hemos acostumbrado a contar cada cosa que hacemos, minuto a minuto, en las dichosas redes…
Esto nos priva de la libertad de poder hacer, decir y decidir lo que nos da la gana cuando nos da la gana (si antes no lo hemos contado en la red y por supuesto con la pertinente foto), por que las redes sacan el ser narcisista que todos llevamos dentro. Sin hablar de lo fácil que es ser amigo de alguien a través de, por ejemplo, Facebook. Tienes en tu perfil a un montón de gente, algunos amigos de cuando eras pequeño y, ¿te has parado a pensar en si realmente son tus amigos? O… ¿son solo meros espectadores de lo que pasa en tu vida? ¿Cuántos de ellos te llaman de vez en cuando para saber que tal te van las cosas? Vale que igual no tengan tiempo para quedar pero… ¿Ni un miserable mensaje para saber si estás bien?
Plantéatelo: al final somos esclavos de nuestro propio ego.
Si quieres ser realmente feliz primero tienes que ser libre… Sí, sencillamente libre. Y para ello, desde YA, debes empezar a romper con todo aquello que no te permite hacer con tu vida, simplemente lo-que-te-venga-en-gana, sin tener que dar explicaciones a nadie.
Y recuerda: tu libertad termina donde empieza la de otro
.
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Un comentario en “LA LIBERTAD – Mar Montoro – 07/01/2016

  1. Es verdad todo lo que dices Mar, en el fondo de manera semiconsciente, tus palabras ya me las había planteado y mucha gente al igual que yo sabrá que eso es así.

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