¿Qué es aquello que termina por traspasarnos? No tengo la respuesta muy clara. Por la misma razón que un recuerdo te acelera el corazón y un olor te empuja años atrás, cada uno tiene sus propias varitas mágicas. Cada uno se hipnotiza con lo que quiere y elige el camino que, con o sin herraduras, le apetece cabalgar. Cada uno remienda o descose las historias con la gente que le rodea. Y cada uno es libre de permitirse con quién suspirar…

Qué difícil. Qué bonita. Qué elegante. Y qué injusta es a veces la vida. Aunque te esconda, emocionada, en algún lado la segunda oportunidad.

Votad y vivid con L. Jacob hoy…

 

 

La vida nos puede llevar a situaciones sin salida en las que, a veces, cada puerta que se presenta parece que lleva al vacío. Días que la magia se presenta sin avisar y en circunstancias poco favorables, pero la opción de rechazar su invitación conduce a un desasosiego pesado. Aún conociendo y padeciendo de una experiencia agridulce, volvería a asomarme al abismo, aunque con más cuidado. Espero que disfruteis la lectura. Salud.
¡La sombra!, la sombra vendo… ♫

 

 

RAYOS

Ha vuelto a suceder… una nueva sacudida tan honda, ante un aparentemente simple estímulo externo, que hace que deambule inquieto. De nuevo sucedió en un lejano y casi siempre oscuro país de maravillas. Ya decían las primeras teorías helenas que la luz surgía de los ojos. Igual no iban tan desencaminados, pues tal vez una clase de haz transparente opera, en ciertas circunstancias, con gran potencia desde y sobre nosotros.

La primera vez la experiencia me aconteció en la época universitaria, en un multitudinario concierto. Caminaba cuando percibí claramente su impacto en la nuca, tan poderoso que me estremecía y a la vez me doblaba… ¿¡qué clase de prodigio se adentraba en mí?! Aquella energía incidente y reveladora contenía un inequívoco mensaje… sin entender cómo ,sabía su origen, aunque nunca había tenido conversación en persona con el foco. Y en su mirar había un anhelo tan grande de conocer lo más profundo de mí… que a su vez transmitía resquemor y amargura, quizá por verme algo inalcanzable, tanto tiempo perdido de su alcance. En principio solo pude reaccionar disimulando, pero luego sentí pavor ante tan exhaustivo escrutinio de mi interior; así que me aleje sin rumbo, en línea recta sin parar, buscando estar fuera del alcance de aquellos rayos tan penetrantes. Quería meterme en una cueva imposible en la que apenas cupiera y cerrar una puerta tan pequeña que sólo me alcanzará a apenas sacar la mano, donde ninguna luz pudiera descubrirme.

La siguiente ocasión se presentó en una sala de baile, y esta vez, provenía de alguien que conocía en persona. Aunque una posible relación era complicada, decidí comprobar que había tras una insistencia tan obstinada. No había rincón de la disco en el que ella no consiguiera trazar una nueva línea de visión, fija y abrasante, aunque ella permanecía distante. No era tan intensa como la anterior, ni tan profunda, se quedaba en la superficie, pero producía abrasión constante. Esta vez, decidí acercarme, y comprobé que el fuego no sólo emanaba de sus ojos. Su rostro ,siempre inquietante, como una máscara mágica, era capaz de cambiar de la melancolía a una sonrisa cómplice en un instante. Daba la impresión de sentirse algo culpable, tal vez por el uso de algún hechizo prohibido. Me asustaba mucho cuando se asomaba al balcón, meditabunda en cuestiones que nunca contaba.

El último encuentro casi pasó desapercibido al principio, al encontrarme en lugar de habla muy diferente al castellano, confundí la señal por la curiosidad propia de la gente ante un foráneo en una boda local. De hecho, tuve la sensación de notar como algunas cabezas se esforzaban en crear algunas frases en inglés para comunicarse conmigo, lo que parecía, les consumía muchos esfuerzos. Ahora la fuente se acercó sin que la notara. Tanto, que ya no eran solo sus faros vidriosos los que emanaban un halo ardiente, todo su ser proyectaba hacia mí pasión tan fogosa que quemaba sin necesidad de estar en contacto. El efecto ignoraba distancias, atuendos y lenguajes. Bailamos simplemente al compás de nuestros imanes internos… caprichos del destino, la situación era muy surrealista en el marco del evento que nos encontrábamos, sin poder comunicarnos por idioma hablado común y con todos los testigos presentes allí de su entorno. Y no quiero quedarme con dudas; ¡ahora quiero acertar!, aunque tenga que tener paciencia y ser cauto. De la magia de su mirada me queda una foto que realicé antes de haber notado su presencia, aunque desenfocada, se nota su fijación en la persona que realizaba un disparo y recibió mil. Ahora sé, que eran sus ojos poderosos, los que entonces  me traspasaban.

 

quieroqueloleas l jacob

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