Porque no hay día sin noche. No hay bien sin mal. No hay frío sin calor… Y parece que todo necesita algo a lo que contraponerse. Vivimos con esta dicotomía para casi todo. Pero hay escenas en las que eso no es lo mejor. Porque vivir plenos es arrancarse la pegatina del “qué dirán” y tirar por lo sano. Por lo más sano para cada un@, claro.

¿Vivir a medias? Qué disparate, ¿verdad Elizabet?

 

¡Todo el mundo debe ser advertido de esta sociedad que nos hace vivir a medias! Es casi tan grave como esa que nos dice que: “debemos buscar a nuestra otra mitad”… y dado que John (Lennon) se encargó de gritar que ya estamos enteros, ¡yo me encargo de anunciar que lo real hay que vivirlo al 100% sin cobertura y frecuencia que nos limite!
¡¡Gracias por adelantado!!

 

A MEDIAS   

Desgraciadamente nos hemos convertido en una sociedad que vive a medias. Vive la mitad del momento. Existencia a jornada parcial. Asumimos el mínimo riesgo vital posible dependiente .

Hemos perdido la capacidad de vivir al completo. Nos quedamos sólo con una parte, existencia sí, pero a media presencia. En estos días en los que las reuniones de amigos no son reuniones si no son publicadas en redes sociales, estos días en los que los mensajes superan a las conversaciones verbales, en los que los emoticonos reemplazan abrazos. Ésta era en la que vivimos para el resto, de cara al público, dejando que nuestro interior se quede vacío a expensas de la aprobación del mundo que creemos, nos observa. Y con esa regla errónea aplicable a todos los ámbitos importantes, vivimos. Esa regla que establece que es mejor no implicarse demasiado no vaya a ser que alguno de los dos nos enamoremos, esa regla que dice que escribir cartas es cosa del pasado, o aquella regla que afirma que un amigo es aquel que agregas en Facebook pero que a los dos meses ni siquiera recuerdas, esa regla que indica que si no tienes casa, coche, últimas tecnologías y un buen trabajo, no has triunfado en la vida. Y también aquella otra que alega que hay que hacer turismo en los lugares establecidos para ello (que no ser viajero en lugares desconocidos). Y así podríamos hacer una larga lista que nos dirige hasta el punto inicial. Vivir a medias.

Error. Error de principiantes, de sociedad contemporánea. Somos nosotros los que debemos observar, disfrutar, reír, sentir y también llorar. Somos nosotros los que tenemos que llenarnos por dentro para que reluzca fuera, y si hay alguien mirando pues mira qué suerte y si no, pues al menos estamos completos, rebosamos materia y destilamos felicidad. Qué ostias,  vivimos.

Pero nos conformamos andando hasta la mitad del camino de la verdad, quizá por miedo a descubrirla al completo o peor aún, por la desidia de seguir descubriendo.

Una sociedad que deja de lado sus deseos originarios, sus sueños biológicos de libertad, para seguir el cauce de una sociedad monótona y sin identidad propia, una identidad común homogénea sin intervalos ascendentes o descendientes, una sociedad que se conforma con el día a día y con no tener turbulencias en su viaje monótono. Una sociedad que parece no saber que la “paz interior” está sobrevalorada. Que los intervalos turbulentos y con pronóstico desconocido, son lo que alimentan el brillo de los ojos, los que producen el brillo de algunas personas a las que llamamos “especiales”.

Y es que “ojos que no ven corazón que no siente” se ha convertido en el eslogan de nuestros días. Preferimos vivir en la ignorancia porque es cierto que es más “cómodo” vivir en ella. Es “mejor” no saber ciertas cosas, es mejor no preguntarse ciertos “por qué”. ¿Pero realmente es mejor? Creo que por mucho que duela una verdad siempre es preferible saberla, eso te hace fuerte, te hace abrir los ojos, te hace coger experiencia y darle forma a tu pasado para aplicarlo a tu futuro.  Quizá la verdad solo sea para los valientes. Qué digo quizá. La verdad es sólo para los héroes que quieren descubrirla.

Así que elijamos. Estar. Ser. Querer. Escuchar. Hablar. Pensar. Descubrir. Viajar. Aprender.

Verbos que pueden ser aplicados en muy diferentes grados, pero hay que recordar que únicamente hacen referencia a su verdadero significado, cuando son vividos a tiempo completo, sin vacaciones y por supuesto, sin cobertura alrededor.

 

 

quiero que lo leas elizabeth

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