Hay una frase de Robert Browning que dice: “El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla”. Siempre me ha encantado. Quizás por esto de ser melómana. Quizás porque el modo en que el sonido de una pieza libera la mente no es fácil de describir. Sin embargo, no estamos preparados para la soledad. Lo de ser gregarios lo llevamos muy anclado… y a veces ese mismo ancla nos hunde. Tira hacia abajo con tanta fuerza que ninguneamos el poder de estar en nuestra propia y unitaria compañía.

Hay soledades pobladas en vidas en pareja y en vidas en familia. Esas sí duelen. Hay soledades que son ostracismos, porque la sociedad no acepta a los diferentes. Hay soledades que son soliloquios. Y hay soledades bellas. Todas bajo la pluma de Silvia en el día de hoy.

Elegid si solos o acompañados. Pero elegid bien vuestro voto de hoy. =)

 

 

Qué bonita casualidad fue encontrarme con un reclamo como “quieroqueloleas”. Escribo desde que tengo uso de razón, desde que mis dedos supieron sostener un lápiz… Escribo mis sensaciones, mis alegrías y mis tristezas, mis deseos y mis rencores, expreso mis sentimientos en la intimidad de un papel, porque escribiendo mis sentimientos se ahogan en la tinta. Pero siempre para mí misma: quiero imaginar que escribir es mi forma de gritar en silencio.

Soy una mujer sencilla; ni alta ni baja, ni gorda ni flaca, ni guapa ni fea, ni buena ni mala, ni aburrida ni divertida, ni lista ni tonta. Ya sabéis, un poco de todo y un mucho de nada. Soy una de tantas mujeres con una vida normal y maravillosa al mismo tiempo, a la que no le gustaría que su vida cambiara y sin embargo sueña con otra distinta.

 

SOLEDAD EN COMPAÑIA

 

Se había pasado la vida acompañada,

a su alrededor siempre había alguien que,

en cualquier situación, compartía sus momentos…

 

Pensaba que los momentos compartidos eran mejores, que se disfrutaban más.

Ja, qué tontería !

En el fondo siempre necesito un poco de soledad, pero no lo sabía…

creo que lo que tenía era MIEDO, miedo a la soledad, al olvido, a la indiferencia…

Miedo al miedo

Sin duda era eso,

en el fondo tenía miedo al miedo.

 

La vida le fe enseñando que solo existe una soledad a la que debía temer,

la soledad en compañia,

esa sí que es estremecedora.

 

 

Sil

 

Con el tiempo aprendió a disfrutar de todos sus momentos,

cada uno en su justo tiempo, en las mejores de las compañías

y, en las más grandes soledades.

 

Sil

 

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