Hay una copla que dice algo así como “qué poco cuesta el amor… y cuánto el olvido”. Sí, sinceramente: creo que lo del desapego lo llevamos fatal. Nos hemos creído a pies juntillas eso de que el amor-pasión dura para siempre. Uhmmm. Puede…, pero con su hándicap: hay que currárselo mucho. Toujours. Y amén (esta vez con tilde). Que amar, señores, es tarea en la que Cupido sólo deja las marcas. El evitar las heridas… eso es otro cantar. Lamidas y con el tiempo, esas cicatrices resultan de lo mejor que nos puede pasar. Porque, si hacemos bien el luto del desamor, salimos reforzados, más honrados, menos lobos, más abiertos, menos sosos. Nuestro primer amor ingenuo va saltando de cama en cama y de bache en bache hasta colocarnos en el cénit. Y desde ahí las vistas son bastante más llamativas que en el resto de lugares donde llegaste a gemir.

Pese a todo, “El Olvido” lleva sus pautas. Las de Raquel son estas… que puede que sean las tuyas. Y es que tiene razón en que hay olvidos que arrastran, agonizan… pero finalmente mueren. ¡A votar se ha dicho!

 

Hola! Mi nombre es Raquel de la Fuente, soy una persona muy activa, entusiasta y muy FRIKI. Uno de mis hobbies es la escritura, me encanta escribir porque considero que es una forma preciosa de acercar a las personas a mi mente, esa tan compleja que ni a veces yo entiendo. A través de mis textos logro trasmitir todas mis vivencias,  sentimientos, pensamientos… Aquello que me hace PERSONA. Las letras son a mis textos, lo que las notas musicales a una partitura, que puestas cuidadosamente generan una melodía perfecta sobre mi misma. Todos mis textos entrañan aquellas cosas que circulan por mi interior, mis más profundos sueños y preciosas inquietudes. Insto al lector a poner todos los sentidos en cada palabra, pues así, aunque no sepa quien soy terminará conociéndome. Espero que los disfruten, tanto o más como yo escribiéndolos. Un saludo.

 

EL OLVIDO

Olvida los sueños, las risas, los días de heladas amargas, los caminos cubiertos de sombras por  las mañanas.

Olvida tu ropa en mi silla, los cuadros caídos como hojas seas tapando heridas.

Olvida el mar y la espuma, la noche y el día, mi alma, mis luces, mis pequeñas huidas…

Olvida montañas de tiempo, de vidas.

Olvida las nubes reflejadas en pequeñas visitas.

Olvida paseos, viajes, lunas, estrellas, tardes muertas, noches enteras…

Olvida quererme a pesar de las horas, de las letras, de infiernos inciertos, de lagos oscuros, de lágrimas secas, de llorar a tu manera.

Olvida caminos, canciones, aunque las notas amarguen tu historia.

Olvida mi alma, mi todo.

Olvida momentos, mi rostro, los vientos, los logros.  Camina serenos, apaga los fuegos.

Olvídate de mí, de las palabras a escondidas, de las caricias tan frías.

Olvida los versos de mis miradas, los besos a oscuras, la sangre de mi alma, de mi ternura.

Olvida la dulzura en las noches sin mañana.

Olvida que existo, que miro que siento…

Olvida que nunca hubo algo nuestro.

Olvida la duda, el frío, olvida lo vivido.

Olvida mi vida, porque sin ti ya no puedo vivirla.

 

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