MUÉSTRAME… SÉ AMABLE Y APRENDERÉ… – Mel Prado – 30/11/2015

MUÉSTRAME… SÉ AMABLE Y APRENDERÉ… – Mel Prado – 30/11/2015

Justo ahora que vivimos en esta etapa de locura, de falta de empatía, de enajenación de valores… Cuando la cultura se abandona para reforzar el miedo… ¿Qué necesitamos?

Está bastante lejos de lo que los líderes nos tantean. Las espirales tienen un movimiento difícil de controlar. Fuera del ojo del huracán, hay calma. Y hay que colocarse en ese preciso lugar.

Necesitamos el ejemplo. La mano que sujeta, la mirada que asiente y el corazón que se compadece de lo que parece que se derrumba.  Necesitamos menos ombligos y más sangre en las venas, en vez de en el asfalto…

Por eso mismo, reflexiona con Mel. Reflexiona, ama y vota.

 

MUÉSTRAME… SÉ AMABLE Y APRENDERÉ

Ahora que tanto se habla del miedo

que tan de moda están las emociones

que a tod@s nos despierta la curiosidad

las habilidades socialesel mindfullnessel coaching

Ahora que parece que el mundo se levanta

ante tanta injusticia y descontrol político

Me preguntopara cuando

esos consejos que repartimos

los haremos nuestros.

Que me digo y me pregunto

que si lo que al otr@ aconsejo

s que decírselo en palabras

se lo mostrara con ejemplos

otro gallo cantaría… más fino

s suave… más tierno.

Pareciera que tuviéramos la fórmula…

el secreto que libera al mundo de lo oscuro

lo amargo… lo turbio… lo siniestro…

Pero tras parido el mitinlos insultos e improperios

me largo a pierna suelta a seguir haciendo

lo que acaloradamenteacabo de criticar del resto.

Y colorín coloradoaunque podría ser un cuento

espero que sea un cuento atrás…3… 2…1… 0!!!

Y las palabras las uses… lo justo

para acompañar los hechos

y enamores al mundo con lo que haces

con tu ejemplo… así es como mejor aprendo…

quieroqueloleas indice

 

GRACIAS A LOS +18.000

GRACIAS A LOS +18.000

 

 

 

 

Nunca hubiera imaginado que en tan poco tiempo, sin marketing, sin opciones de publicidad, sólo a base del boca oído, se pudieran conectar tantas personas. Y que esto además fuera creciendo un día sí y al otro también.

 

 

Cuando conocí a Jose, me dijo la pituitaria que íbamos a llevarnos bien. Hay mucho cariño en esto que estamos haciendo entre todos. El mismo cariño (o al menos casi-casi) que a él le llevó a crear la Fundación Uno Entre Cien Mil. 

Algunos de nosotros hemos tenido el cáncer o la leucemia como invitados en casa. Bien en nuestro pellejo, bien en el de alguien a quien queremos mucho-demasiado. Duele que alguien a quien amas sufra, enferme y, en ocasiones, muera.

Duele también que no se invierta en investigación lo suficiente… Porque desde la fundación creemos que la cura está ahí, en la cabeza de alguien que quizás ahora mismo esté en la Universidad. O en un país sin recursos. O pidiendo el maná del cielo en forma de beca para poder seguir estudiando. Sea donde sea y en quien sea, la CURA nos está esperando. Por eso creamos la Beca Uno Entre Cien Mil. Porque no queremos que esto se demore mucho. Porque queremos a los nuestros CON nosotros. Cuanto más tiempo mejor.

Justo hoy, en el documental que nuestra embajadora, Penélope Cruz, está grabando con nosotros, íbamos a entrevistar a la madre de Hugo. Uno de esos pequeños que no pudo esperar a que la solución llegase a tiempo. Sabemos que nuestro pelón nos vigila de cerca y que sonríe a cada pequeño pasito que damos. Lo sabemos porque de alguna manera le escuchamos. Y seguro que vosotros también…

Jose supo que la Fundación tenía que servir para hacer algo más grande. Somos pocos, pero tenemos a muchos aliados.

Quizás tú eres uno de esos 18.000 que ya han visitado el blog de #quieroqueloleas. Quizás eres uno de los que ya se animó a enviar su texto.

Quizás algún día nos cruzaremos para poderte dar el gran abrazo que te mereces. Pero mientras, desde aquí:

 

MUCHAS GRACIAS.

 

 

De corazón… Si esto os sigue gustando, sólo os podemos pedir más difusión. Cuantos más seamos, más amor pondremos.

 

SIEMPRE EXISTE UN LUGAR BONITO DONDE MIRAR – Marta Gandara Moure – 26/11/2015

SIEMPRE EXISTE UN LUGAR BONITO DONDE MIRAR – Marta Gandara Moure – 26/11/2015

La queja. Qué dichosa la queja. La más socorrida de las cartas que usamos cuando en el tablero la jugada maestra se nos escapa. Quesi, ysi, porsi, esque, aunque, yonolosabía. Balonazos fuera, que los goles en propia meta hieren demasiado el orgullo.

Pues por ahí no. Tienes la bala en el cañón equivocado. Tú toma riendas, aclárate la garganta y hazte a la idea de que te has equivocado. ¿Y qué? Equivocarse es mucho más gentil que mentir. Pero si te mienten, siempre podrás mirar hacia otro lado: hacia el amable. Ese que nos sonríe como madres cuando la rabia nos abre el pecho. El que nos habla en las letras de Marta. El que te señala el lugar el bonito. Ese desde el que venimos y hacia el que también vamos…

Votad, votad benditos.

 

Por los que no se acaban en tres frases, por el guionista de tus horas, por el que hace que tu vida no sea indiferente. Por el que te mira cuando cree que no le ves, el que sufre con tu daño antes de que te duela, por el uno entre un millón.

Por los que hacen que seas la mejor versión de ti mismo, los que levantan tus días, los que despiertan tu sonrisa sólo con un hola. Por los que se equivocarían contigo antes de imponerte un no lo hagas. Por el especial,  el distinto, para el que no le importa.

Por los que ven cosas que otros no ven y las entienden y no preguntan. Por los que no venden simulacros, por los que recuerdan y cumplen lo que dicen, aunque pase el tiempo y nada sea igual.

Por quienes lo darían todo por acertar una sola vez. Por los mil veces criticados, por los que te llaman para poder respirar, para los que acaban de sonreír, ¡por los fabricantes de sueños!

 

 

SIEMPRE EXISTE UN LUGAR BONITO DONDE MIRAR

Siempre existe un lugar bonito donde mirar. Si levantas la vista y no lo encuentras corre, porque los hay a millares.

Si tuvieras el lujo de saber lo que yo sé, el orgullo no te dejaría caminar. Tomamos decisiones basadas en lo que no queremos, cuesta creer que de ese descarte negativo pueda nacer algo grande.

Nos hundimos en el miedo de una posibilidad que quizá nunca suceda y nos perdemos todo lo bueno que en realidad ocurre. Como si la persona que llama jamás fuese la oportuna, ni el frío y el calor tuviesen la gradación perfecta. Hacemos tragedia de un día de lluvia, de un dolor o de un atasco, aunque luego apenas valoramos que suceda lo contrario.

Ese boicot al que nos consideramos permanentemente sometidos, la mala suerte a la que sin remedio nos creemos abocados.

Hoy vino alguien a verme. Por el momento y su gesto entendí desde el principio que quería preguntarme algo y que no era una pregunta fácil. Acepté de buen grado sus cien rodeos iniciales por el temor que me producen las confesiones, las mías también.

Existe un lugar en la memoria para ciertas cosas malas, un vertedero de recuerdos del que es imposible sacar ventaja. Sólo sales si lo cuentas. Es la única forma de sentirse de nuevo a salvo, de encontrar consuelo, de que ese día la vida vuelva a empezar para ti.

En esta ocasión su valentía no me resultó indiferente, porque era una verdad que evidenciaba las mentiras que la habían precedido y porque fui yo quien las escuché. Palabra a palabra su historia comenzó a pesarme.  Comprobé hasta donde duele confiar.

Esos segundos en los que te invade la duda y ya no sabes qué creer. Cuándo empezó a mentir y por qué. Cómo pudo mirarte durante el engaño aparentando una total honestidad. A ti, por qué.

Hubo un minuto en el que tuvo la opción de elegir entre hacer lo correcto o venderte y decidió venderte, quebrar el tiempo compartido, convertirlo en nada, borrarte. No sé cuándo, pero lo tuvo, ese minuto siempre existe.

Y ahora estaba ahí, mirándome, igual que otras muchas veces, sin más verdad ni mentira que entonces, pero con muchas más excusas. Quise gritar, enfrentarle a su miseria, devolverle el daño, herirle el alma.

En el pasado había nacido una historia que el presente rompía y yo no sabía dónde colocarme, cuál era mi nuevo lugar. Reaccioné mal, supongo que transformé en una certeza todos sus pronósticos, porque en esa mala reacción se encontraba la causa de sus mentiras. Mientes porque piensas que el otro no entenderá la verdad y al final es cierto, no la entiende. Una paradoja bastante habitual.

Nos justificamos diciendo que las explicaciones llegan demasiado tarde pero en el fondo nuestra respuesta habría sido la misma, el momento es lo de menos. El dolor nace de la confianza rota, del convencimiento erróneo de que nosotros nunca habríamos fallado del mismo modo. Categorizamos modos de fallar a nuestro más absoluto arbitrio, cuando la verdad no tiene categorías,  aciertas o fallas,  perdonas o no.

Es dolorosamente llamativo lo fácil que le resulta a algunas personas decir adiós, pero a pesar del daño, de no poder cambiar las cosas, se que tengo la opción de perdonar y lo haré. Guardaré los minutos buenos como un tesoro y buscaré un lugar bonito donde mirar, porque sin duda, los hay a cientos.

 

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SOLEDAD EN COMPAÑIA – Silvia García González- 26/11/2015

SOLEDAD EN COMPAÑIA – Silvia García González- 26/11/2015

Hay una frase de Robert Browning que dice: “El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla”. Siempre me ha encantado. Quizás por esto de ser melómana. Quizás porque el modo en que el sonido de una pieza libera la mente no es fácil de describir. Sin embargo, no estamos preparados para la soledad. Lo de ser gregarios lo llevamos muy anclado… y a veces ese mismo ancla nos hunde. Tira hacia abajo con tanta fuerza que ninguneamos el poder de estar en nuestra propia y unitaria compañía.

Hay soledades pobladas en vidas en pareja y en vidas en familia. Esas sí duelen. Hay soledades que son ostracismos, porque la sociedad no acepta a los diferentes. Hay soledades que son soliloquios. Y hay soledades bellas. Todas bajo la pluma de Silvia en el día de hoy.

Elegid si solos o acompañados. Pero elegid bien vuestro voto de hoy. =)

 

 

Qué bonita casualidad fue encontrarme con un reclamo como “quieroqueloleas”. Escribo desde que tengo uso de razón, desde que mis dedos supieron sostener un lápiz… Escribo mis sensaciones, mis alegrías y mis tristezas, mis deseos y mis rencores, expreso mis sentimientos en la intimidad de un papel, porque escribiendo mis sentimientos se ahogan en la tinta. Pero siempre para mí misma: quiero imaginar que escribir es mi forma de gritar en silencio.

Soy una mujer sencilla; ni alta ni baja, ni gorda ni flaca, ni guapa ni fea, ni buena ni mala, ni aburrida ni divertida, ni lista ni tonta. Ya sabéis, un poco de todo y un mucho de nada. Soy una de tantas mujeres con una vida normal y maravillosa al mismo tiempo, a la que no le gustaría que su vida cambiara y sin embargo sueña con otra distinta.

 

SOLEDAD EN COMPAÑIA

 

Se había pasado la vida acompañada,

a su alrededor siempre había alguien que,

en cualquier situación, compartía sus momentos…

 

Pensaba que los momentos compartidos eran mejores, que se disfrutaban más.

Ja, qué tontería !

En el fondo siempre necesito un poco de soledad, pero no lo sabía…

creo que lo que tenía era MIEDO, miedo a la soledad, al olvido, a la indiferencia…

Miedo al miedo

Sin duda era eso,

en el fondo tenía miedo al miedo.

 

La vida le fe enseñando que solo existe una soledad a la que debía temer,

la soledad en compañia,

esa sí que es estremecedora.

 

 

Sil

 

Con el tiempo aprendió a disfrutar de todos sus momentos,

cada uno en su justo tiempo, en las mejores de las compañías

y, en las más grandes soledades.

 

Sil

 

¿BAILAMOS? – VicentYz – @Wheatherfield – 24/11/2015

¿BAILAMOS? – VicentYz – @Wheatherfield – 24/11/2015

Hay una especie de enajenación mental transitoria aceptada en sociedad. Se llama flechazo. Y va más allá, mucho más allá de la picardía y el picardías, de las noches sin horas y la guerra tribal en la cama. Está a muchos kilómetros de las ganas de verse, a miles de distancia del deseo más puro. No se esconde en lo que te revienta el sostén. Ni en los mensajes que iluminan la habitación a las tantas de la madrugada. No tiene nada que ver con las ojeras del día después, las copas de vino y las armas de seducción sin IVA…

El flechazo lanza su imán más lejos aún. Cuando todo lo que la venda tapa termina por mostrarse… Los “peros”, los surcos, las grietas, los quiebros. Los giros que te llevan por donde no querías, donde no esperabas pero, pese a todo, los caminas. Avanzas incluso en el sentido contrario a las señales que pensabas que eran tuyas. Porque te vas acostumbrando a esa dosis de alegría. Porque la felicidad se dispone sólo a los valientes.

Y porque cuando uno es valiente (como Vicent), nunca baila con la más fea. Sino que marca el ritmo a través del talle de la cintura de quien sabes que está hecho a nuestra medida.

Voten… y amen.

 

¿Bailamos? Va dedicado a una persona muy especial que me cambió la vida y que, como se desprende del texto, no tardaréis mucho en entender que es mi novia.
Creo que al final no deja de ser un canto a la vida y al verdadero amor (tan poco de moda en los tiempos que corren), por ejemplo hay libros por ahí que se titulan “El amor dura tres años”. El título de este libro inspiró el texto. Hizo que de alguna forma quisiera revelarme contra él. El amor es una decisión que toca cuidar cada día y no tanto un sentimiento.

 

¿BAILAMOS?

“Sólo necesitamos veinte segundos de coraje irracional, veinte segundos, y el resultado será algo magnífico”

 

¿Bailamos? Te veo mejor de cerca dando alguna que otra vuelta y jugando al tres en ralla con tus pies. Baila como si no pasara nada. Y canta. Todo irá bien. Son sólo unos segundos de coraje irracional. Te bajo el cielo un rato. Pararemos el tiempo para conocernos. Esto es solo una aproximación. Y después de 3 años me quedaré…

Después de tres años, cuando se me haya caído la máscara, cuando nuestras máscaras estén hechas añicos, me quedaré. Cuando hayamos discutido y cedido por encima de nuestras posibilidades, cuando hayamos comprendido la inutilidad del miedo después de intentar cambiar por el otro sin éxito, me quedaré. Cuando perdamos las ganas de perdernos, conozcamos nuestro lado amargo, los defectos se multipliquen por tres y conozca todos los tonos de tu voz, me quedaré. Cuando conozca el sabor de tus lagrimas, las de alegría y las de pena, cuando conozca el significado de cada segundo de tus silencios, me quedaré. Cuando aprenda que la paciencia es la más valiosa y sutil de las virtudes y que las personas te quieren como pueden, no como tú quieres que te quieran, me quedaré.

Dicen que todo lo realmente grande empieza desde el cero más profundo ¿empezamos? Sólo hay que dejarse llevar, ¿bailamos?…

Aunque me falte el aire cada vez que te espere en el portal a que bajes, me dejaré llevar. Me dejaré llevar para descubrir de tu mano que existe vida en la calle los fin de semanas antes de las 8 de la tarde, para descubrir rincones y sembrar de recuerdos todo Madrid. Me dejaré llevar cuando me brillen los ojos y se me caiga la baba cada vez que te vea. Cuando cada día mire hacia arriba y de las gracias por haberte conocido y porque me hayas elegido. Me dejaré llevar cuando me muera de miedo al ver que mi vida está cambiando. Cuando esté sin fumar una hora y media de antes de verte por el sabor del primer beso. Me dejaré llevar cuando tenga todo perfectamente descontrolado. Cuando me sienta más fuerte, valiente e intrépido que nunca pero en el fondo esté… acojonado. Me dejaré llevar cuando mi coche se inunde del olor de tu colonia. También cuando a las 7 de la mañana del día siguiente todo siga oliendo a ti dentro de ese maldito coche, pero en vez de ir a recogerte, tenga que aguantar 12 horas para volver a verte. Cuando por primera vez mire el reloj para salir de trabajar. Me dejaré llevar cuando confíe y ponga la mano en el fuego por ti siempre aunque me abrase. Cuando me convierta en una persona vulnerable. Me dejaré llevar cuando me escuches con esos ojos enormes como si te estuviera descubriendo un tesoro cada día y me hagas sentir el hombre más inteligente del mundo. Cuando aprenda a escuchar.

Me quedaré cuando de tanto quererte parezca que ya no te quiero. Cuando después de insistir en el amor que sentimos, nos demos cuenta que no lo sentimos sino que nos hemos decidido, porque el amor no es un sentimiento, sino una decisión, una decisión que toca cuidar cada día. Me quedaré cuando te quedes a regar nuestro jardín aunque llueva y te admire por ello, fascinado….

Todo esto es lo que te hubiera dicho el primer día que te vi y te pregunté si querías bailar. O cuando pasaron 14 días y te comente que necesitaba verte más porque te echaba de menos. Pero prefería guardármelo para hacer el ridículo con esta carta cuando ya hubieras decido quedarte.

Brinda conmigo porque aunque van diciendo por ahí que el amor sólo dura tres años, yo te digo que no. No, no. El amor no dura 3 años. El amor empieza cuando después de 3 años decides quedarte.

 

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AGUJERO EN LOS ZAPATOS – Raúl Garcés González – 23/11/2015

AGUJERO EN LOS ZAPATOS – Raúl Garcés González – 23/11/2015

Qué maravilla cuando un plan desastroso de domingo (por poner un día) te deja con el campo abierto para sembrar algo diferente. Una peli, una frase, una historia en la que te metes hasta la cocina y el ¡click! que desarrolla una trama completamente diferente… pero en tu cabeza.

Nunca sabemos muy bien por qué movemos unos hilos y no otros. O quizás sí. Quizás hay un “algo” más allá o más acá que tiene que ver con el sentido común y con la sensación de estar en tu camino; el correcto, el de verdad.

Unos zapatos desgastados pueden darte todas las respuestas. O al menos, aquellas que necesitas. Raúl, agradecida por tu texto. Da qué sentir… y también qué pensar. O a la inversa. Pero da, al fin y al cabo. Y eso ya es mucho.

 

Agujero en los zapatos es un trozo de nada, un texto sencillo para gente sencilla. Espero que os guste.

AGUJERO EN LOS ZAPATOS

 

El final era predecible: la chica y el chico acabarían juntos. La película cumplía todos los estándares del cine americano de comedia. En primer lugar, presentación de una acomodada vida de los personajes, posterior enamoramiento progresivo, bajón inminente provocado por cualquier causa o torpeza y, para terminar,  reconciliación con el clásico desenlace feliz. En resumen, un film de esos que harían llorar a una cabra, pero que acabas viendo porque ha empezado a llover y recuerdas que tienes la suela de los zapatos con agujeros.

Sin embargo, como la flor que nace en mitad de un vertedero, allí en mitad de la nada, suelta el protagonista una de esas frases que podría estar dicha por el mismísimo Dalai Lama. Una frase que te deja con ganas de escribir una canción de amor y veinte poemas desesperados. Ya no se dicen frases como esa, ¿por qué ya nadie pone titulares a sus sueños?

No lo sé, pero después de mucho investigar he encontrado una escuela de frases y sentencias. Se llama Escuela Superior de Frases y Sentencias para un Mundo Perjudicado de Amor,… tal vez al nombre deberían darle una vuelta, pero según dice su programa, es una escuela creada para rescatar al amor de la tierra media en que habita.

En esta escuela estudian personas de toda condición que a su vez deben aceptar una condición para ingresar: en la ESFSPMPA está prohibido copiar. Nadie puede usar algo creado por otro, este es el único mandamiento, no copiarás.

El curso dura uno o dos días, y los profesores cuentan con material suficiente para enseñar al alumnado a utilizar un lenguaje apropiado para sembrar de poesía nuestra rutinaria y adoquinada existencia. Así, un fontanero podrá dar un giro radical a su lenguaje y lo que antes era “esta junta pierde agua” ahora será “la relación entre estas dos tuberías pasa por un momento de crisis, sequemos estas lágrimas y reforcemos la relación para que nunca más pasen por esto”. Una ejecutiva de cuentas dejará de decir cosas como “no hemos llegado a los objetivos” y ahora sonará así: “llenar de cariño nuestras acciones no fue suficiente para llegar al corazón de nuestros clientes”. Un taxista tras pasar por la escuela hará preguntas como ésta: “dígame la calle y si quiere que me calle o dígame el destino y si quiere yo le animo”. La panadera dejará de ser dependienta para convertirse en un “pedazo de pan”. El mecánico dejará de usar términos como “siniestro total”, o “desguace” y dirá cosas como “su coche lo ha dado todo” o “siempre se van los mejores”. Todo esto os puede parecer algo cursi, pero ¿no era cursi que en mitad de la película de Acorralado alguien dijera  eso de “lo que tú llamas infierno, Rambo lo llama hogar”. Pues eso.

¡Ah!, se me olvidaba. La frase de la película decía algo así: “que recibas ayuda de alguien no significa que hayas fracasado, significa que no estás solo”.

 

quiero que lo leas agujero

 

 

CARTA A MI PEQUEÑA PRINCESA – David Cifuentes – 22/11/2015

CARTA A MI PEQUEÑA PRINCESA – David Cifuentes – 22/11/2015

Recuerdo cuando mi padre me cantaba aquella “Carta para María” delante del tocadiscos. Siempre que llegaba al final, volvía a pedirle que empezáramos de nuevo. En bucle. Una y otra vez. La carta se convertía siempre en una “Carta para Rocío” y yo era más feliz que unas castañuelas. Y no porque me estuvieran creando una canción in situ, sino por el recuerdo tan maravilloso que habría de traerme 30 años después. La vida es coleccionar esos momentos sin que se marchiten. ¿Verdad?

Por eso, palabras como las de David me emocionan. Supongo que el amor de un hijo desbarata cualquier trama de cómo podría haber sido para ser traspasada por un wow!. El amor está hecho para desparramarlo, desbocarlo, derrocharlo y descorcharlo. Y, ¡claro! para escribirle cartas de amor…

 

No vendo nada, para mí es un regalo poder participar en esta idea. Por ello, regalo mis palabras para quien las quiera leer, regalo mis pensamientos para quien los quiera entender y regalo mis sentimientos para quien los quiera sentir. Todo está ahí mismo, unas líneas más abajo; sírvase usted mismo.

 

CARTA A MI PEQUEÑA PRINCESA

Sueña princesa, que soñar no cuesta, sueña que es fácil, sueña que es bonito; sueña princesa que eres libre de soñar lo que quieras, sueña princesa que eres feliz, sueña princesa que todos tus deseos se cumplan, lo que quieras, pero por favor sueña. Luego, lucha duro cada día por cumplir cada uno de esos sueños, sin olvidar nunca que la vida te brinda cada mañana la oportunidad de soñar y cumplir nuevos sueños; y recuerda que tú, lo mejor de mi vida, vienes de un sueño, el que en su día tuvimos tu madre y yo.

Sonríe pequeña, porque los días son inmensamente más bonitos si lo haces, sonríe pequeña, porque para alguien puede ser la luz de un día oscuro, sonríe pequeña para plantarle cara al dolor, porque con una sonrisa las penas son menos penas, sonríe pequeña, porque todas esas penas que hoy te hacen llorar, mañana ya serán pasado, sonríe pequeña porque el Sol salió solo para escuchar la bella melodía de tu risa, sonríe pequeña aunque sea porque cada vez que lo haces, soy el hombre más feliz sobre la faz de la tierra.

Ama hija mía, ama a la vida sobre todas las cosas, enamórate hija, del Sol que sale cada día, enamórate de la brillante Luna de cada noche, enamórate del frío invernal, de las flores primaverales, del mar cálido de las playas en verano, de las hojas que caen en Otoño, ama la lluvia que lo riega todo de tristeza, y del arcoiris que ilumina todo de alegría, porque todo, forma parte de la vida, y la vida está para amarla, amarla hasta el último instante, beber de ella hasta el último sorbo y rebañar hasta dejarla seca del todo.

Respeta cariño, respeta a todas las personas que te encuentres en el camino, respeta su imagen, sus creencias, su forma de pensar, sus sueños, pero por encima de todo, respétate a ti misma, respeta tus creencias, tus pensamientos, y tus ilusiones, sé sincera, verdadera y real, y pelea por aquello que anhelas, de esa manera, lograrás lo que te propongas, o al menos el derecho, a que nadie te diga que fracasaste, porque fracasar no significa no lograrlo, fracasar es sencillamente, no intentarlo.

Avanza sin miedo, pues el miedo solo te traerá dudas, y las dudas solo te robarán tiempo de abrir otra puerta más, y descubrir qué se esconde tras ella. Laméntate de equivocarte, pero no te arrepientas de no haberlo intentado. Quéjate del  amargo sabor, pero no te quedes con las ganas de probarlo. Llora cuando te rompan el alma y el corazón, cuantas veces hagan falta, pero no dejes de regalar tu inagotable cariño y tu infinita sonrisa.

Me gustaría evitar tus caídas, tus errores, todos tus lamentos, evitar todo aquello que te hará daño, pero no puedo, no podré hacerlo. Debes dar esos pasos obligatorios, pasar esos peajes que la vida te impondrá, lo único que puedo hacer al respecto, es decirte que cada vez que te caigas, estarás más cerca de llegar a tu destino, que cada vez que te equivoques, estarás más cerca de dar con la respuesta verdadera, que tú y solo tú, debes decidir los pasos a seguir, porque esta vida, tú y solo tú la vas a vivir, tú y solo tú la vas a disfrutar, y tú y solo tú, te llevarás las cosas buenas y malas que te ocurran. Intentaré estar ahí para ayudar a levantarte, para celebrar tus victorias, pero si no lo estuviera, recuerda que desde donde quiera que esté, estaré orgulloso de ti, por el mero hecho de que sigas en pie, decidiendo cada uno de los pasos que das, que sea cual sea, para mí siempre será el correcto si fue el que tú deseaste dar.

Ahí la tienes, a tus pies, entera para ti, esperando a ser devorada a bocados, vive la vida pequeña princesa.

 

 

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